Archivo mensual: agosto 2011

Estamos viajando (para contarlo)

Nos vemos a la vuelta con las crónicas de nuestros viajes a Estambul, Menorca, Ibiza, Santander, Aranda de Duero…

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Próximo destino: Estambul

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Burgos, en constante evolución

Nunca antes había estado en Burgos. Ni siquiera de paso. Nada más llegar a la capital burgalesa te das cuenta de que la ciudad se encuentra en plena revolución urbanística. Su recién estrenado Bulevar, sus monumentos rehabilitados (como el Arco de Santa María), el vanguardista Museo de la Evolución Humana o el nuevo Palacio de Congresos y Exposiciones, son algunos ejemplos de la evolución que está viviendo la ciudad.

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bloguerosviajeros.comEsta cara más moderna y vanguardista de Burgos encaja a la perfección con la ciudad milenaria esculpida en piedra y que gira alrededor de su espectacular Catedral gótica. Con sus dos torres gemelas del siglo XIII-XV, la Catedral es visible desde cualquier punto de la ciudad y, ahora que su facha principal está completamente restaurada, impresiona mucho más. Su piedra está tan limpia que si hace mucho sol, el reflejo os cegará. Visitar la catedral iluminada por la noche también es toda una experiencia. Su silueta gótica podría ser escenario de cualquier película del bueno de Tim Burton.
bloguerosviajeros.comAunque la Catedral haga méritos para seguir siendo el emblema de la ciudad, no solo de piedra vive Burgos y mucho menos el hombre. Dar una vuelta por el clásico y elegante Paseo del Espolón o recorrer el centro histórico de plaza en plaza y, mucho mejor incluso, de pincho en pincho, hacen que la visita a la ciudad de Burgos merezca la pena. La verdad es que de buenos vinos y buenos aperitivos, los burgaleses saben un rato.

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Las calles peatonales del centro, desde la Virgen de la Paloma hasta la calle Avellanos son un auténtico triángulo de las bermudas del buen comer. Aunque por experiencia, lo mejor de cada restaurante no suele estar en las cartas, sino en las barras. De entre todos los lugares visitados, os aconsejo probar los pinchos de La Favorita o los de La Comidilla de San Lorenzo, aunque para saborear un buen asado el sitio es Casa Ojeda. Eso sí, vete con hambre y con dinero, porque vas a necesitarlo.

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Entre los muchos museos que hay en la ciudad, destacaría los dos más nuevos, el CAB, un centro de arte contemporáneo a los pies del Castillo de Burgos y el luminoso Museo de la Evolución Humana. El primero es gratuito y el segundo tiene una tarifa general de 6 euros (agosto 2011).

¡Top Tip!

Para subir al CAB o al Mirador del Castillo, desde donde podrás hacer buenas fotos panorámicas del casco viejo de Burgos y su omnipresente Catedral, se puede callejear -cuesta arriba, eso sí- por la calle Cabestreros o subir en un ascensor escondido en el número 30 de la Calle de Ferrán González, subiendo unas escalinatas a espaldas de la catedral.

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Coordenadas GPS: 42°20′57″N 03°41′05″O


Oporto, dulce y añejo

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A Oporto, como a los buenos vinos, le sienta bien envejecer. Su glorioso pasado colonial ha dejado un legado, más o menos vivo, de iglesias azulejadas, torres, palacios y murallas. Nada más llegar a la preciosa Estación de Sâo Bento, en pleno centro de la ciudad, te das cuenta de que la segunda ciudad más grande de Portugal vive su pasado con añoranza. Oporto es la ciudad del vino, pero también de la melancolía. Eso no quita que, por su peso cultural, demográfica e industrial se considere como la ‘capital del Norte’ portugués.

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Edificios coloniales abandonados a su suerte, el empedrado imperfecto de sus calles, la decadencia asumida, lo hacen bello. Oporto no es la ciudad más bonita de Portugal, pero tiene algo que la hace especialmente atractiva.

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Su centro histórico, el barrio de la Baixa, o el hoy turístico barrio de Ribeira, ofrecen la mejor postal de la ciudad de los siete puentes. El Portugal más auténtico y más humano se descubre en cada tasca, taberna y tienda de esta zona declarada en 1996 por la Unesco, Patrimonio de la Humanidad. El sonido de las gaviotas, el olor del río Duero y de las bodegas de Vila Nova de Gaia te atrapan. Es una ciudad perfecta para el olfato, pero también para otros sentidos como la vista o el gusto.

La diferencia de precios entre España y Portugal a día de hoy es otra ventaja importante a la hora de disfrutar la escapada. Tanto es así que te puedes tomar un par de cañas enfrente de uno de sus principales monumentos, la Torre Dos Clerigos, por 2 euros. ¿En alguna plaza mayor de las grandes capitales españolas se puede hacer eso?

Por no hablar del ‘tapeo’ portugués, más conocido como ‘petiscos’. Callejeando en los alrededores de la Torre dos Clerigos, desde donde hay unas vistas 360º espectaculares de la ciudad, descubrimos una pequeña taberna familiar, Tasca Gourmet Santo Antonio (Rua Bataria Da Vitória, 80), donde por menos de 8 euros comes típica comida portugesa recién hecha. Se trata de un restaurante sencillo, recogido, familiar con apenas 5 mesas y sin carta, ni menú. La cocinera prepara platos típicos portugueses como las puhnetas de bacalao o las feijoadas… Los expone en la cocina y el comensal elige qué quiere comer. Todo un descubrimiento. Además, el vino blanco de la casa está exquisito.

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Oporto no solo es piedra histórica, también ofrece muchos atractivos turísticos como la vanguardista Casa da Música (metro Casa da Música), un edificio arquitectónicamente imposible que tiene tantos admiradores como detractores. El exterior sorprende y el interior aún más. Desde este punto se puede coger cualquier bus urbano para bajar la kilométrica Avenida da Boavista para conocer el pulmón verde de la ciudad, el Parque da Cidade, no sin antes hacer una parada obligada en el Museo Fundación Serralves.

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No podemos irnos de Oporto sin visitar alguna de las muchas bodegas que han dado fama mundial a la ciudad y su vino dulce. Cruzando el paso peatonal del Puente Luis I hacia Vila Nova de Gaia, encontraremos un montón de bodegas de renombre como Sandemán o Calém. Nosotros visitamos la bodega Croft que está más escondida y mereció la pena, pues la visita siempre acaba con una degustación de sus mejores vinos.

Es probable que superemos la tasa de alcoholemia de peatón y para evitar dejarnos los piños en la famosa ‘calçada portugueisa’, siempre podemos coger el nuevo teleférico de Gaia para volver al hotel desde arriba. Las vistas y la comodidad merecen los 5 euros (tarifa agosto 2011) que cuesta el billete sencillo.

Matosinhos, disfrutar a toda costa

Una de las ventajas que tiene visitar Oporto en verano son sus infinitas playas ubicadas en la desembocadura del río Duero, tanto a izquierda (las de Vila Nova de Gaia) como a la derecha (Matosinhos). Nos centraremos en visitar estar últimas por ser las mejor comunicadas con el centro de la ciudad. El moderno metro ligero de Oporto nos llevará hasta el mismísimo corazón de Matosinhos Sul, desde donde podremos visitar el Castelo do Queijo, el auténtico Mercado de Abastos o contemplar la anémona gigante que da algo de sombra a la Praça Cidade do Salvador, en pleno paseo Martítimo.

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Una vez que crucemos el puente móvil, llegaremos a las piscinas naturales, Piscinas das Marés, obra del prestigioso arquitecto Álvaro Siza, donde previo pago de 5 euros los fines de semana (tarifa agosto 2011), podremos darnos un chapuzón con estilo. Aunque lo que de verdad impresiona son las infinitas playas atlánticas alejadas del paseo marítimo, donde el ambiente familiar y masificado cansa. Lo mejor es dejarse guiar por las sendas de madera que siguen el contorno de la costa para encontrar nuestro rincón perfecto para disfrutar de estas playas. Lo importante es no tirar la toalla (antes de tiempo). De verdad que compensa alejarse del bullicioso Paseo Marítimo de Matosinhos.

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¡Top Tip!

¿Os apetece disfrutar de un romántico paseo por la ribera del Duero? Lo mejor es comprar los tickets por anticipado en alguna de las oficinas de Turismo repartidas por el centro (cerca de la estación de Sâo Bento en la Rua Mouzinho da Silveira hay una), ya que por los mismos 10 euros (agosto 2011) que cobran a pie de barco, estos tickets oficiales ofrecen una visita con degustación a una de las mejores bodegas de Vila Nova De Gaia, Croft.

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Coordenadas GPS: 41° 9′ 0″ N, 8° 38′ 0″ W


Valencia, puro Mediterráneo

Aunque para muchos Valencia sea la ciudad de los grandes eventos –‘ché tú, el que faci falta’ (expresión popular valenciana que viene a ser algo así como ‘tirar la casa por la ventana’)-, es en las pequeñas cosas donde reside el verdadero encanto de la ciudad.

Por eso, en este post me he propuesto dar pistas para descubrir esa Valencia que no sale en las postales. La Valencia auténtica, la que vive al margen de topicazos. No obstante, Valencia es una de las ciudades españolas con más atractivos turísticos por metro cuadrado y siempre hay algo que ver. Así que os propongo dos itinerarios de visita, el oficial y el alternativo -para los que, como yo, se consideran más viajeros que turistas al uso-.

Cara A. La Valencia de postal
Valencia se ha hecho un hueco en el mapa a golpe de eventos como la Copa América o la Fórmula 1, pero su historia como ciudad ya la hace grande de por sí. Su pasado romano, visigodo y musulmán han esculpido una ciudad monumental que merece la pena ser visitada. La combinación entre lo histórico y lo vanguardista le aporta un extra de atractivo. Sin ánimo de caer en la hipérbole publicitaria, en Valencia es posible cambiar de siglo cruzando una esquina y pasar de la arquitectura medieval de las Torres de Serrano o La Lonja de la Seda a los futuristas edificios de la Ciudad de las Artes y las Ciencias.

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Merece la pena recorrer en bicicleta el antiguo cauce del río Turia (ahora convertido en un kilométrico vergel) desde la Ciudad de las Artes y las Ciencias hasta el Parque de Cabecera. Luego ya a pie y siguiendo este orden; la Plaza del Ayuntamiento, la Plaza Redonda, la Plaza de la Reina, la Plaza de la Virgen, L’Almoina y El Carmen son visita obligada para conocer el origen de la ciudad y disfrutar una horchata fresquita en Santa Catalina.

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Muchos llegan a Valencia buscando desesperadamente el Mar. La oferta de playas urbanas en Valencia es amplia: Las Arenas, la Malvarosa y La Patacona, siendo esta última la mejor por no estar tan masificada y ser relativamente tranquila. Las Arenas se ha convertido en un macrobotellón insoportable. Para moverse de un sitio a otro existe la típica Tourist Card para visitas de 24, 48 o 72 horas.

Cara B. La Valencia alternativa
Fuera de los circuitos turísticos más típicos, hay una ciudad increíble que merece la pena conocer. Para empezar la ruta lo haremos por el barrio de moda, Russafa, el nuevo epicentro del ocio y la cultura alternativa de la ciudad. El céntrico barrio de El Carmen, que sigue tan vivo como antaño, se ha visto eclipsado en los últimos años por la puesta en escena de este barrio vivo, abierto, cosmopolita y multicultural.

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De hecho, en plena crisis, la oferta de hostelería ruzafera crece cada mes. Así es posible degustar los mejores montaditos del barrio y de cañas a un euro en la taberna El Rojo (Calle Literato Azorín, 10). Si tienes la suerte de pillar mesa en la terraza, aprovecha y prueba los montaditos de sobrasada con Peta Zetas (mi favorito) o el de lomo con confitura de pera y quicos. Más o menos en frente, está the Ubik Café, un interesante concepto de bibliobares donde triunfa la tapa-libro. Una original iniciativa por la que por 3 euros, te tomas tu vinito, con una tapa y un libro de segunda mano (a elegir) de regalo. Si buscas sitios un poco más sofisticados para una cena más solemne, los tienes a patadas: Soho Terrace (hamburguesas gourmet y mojitos buenísimos a 3 euros), La Gallete (crêpes franceses), Mangiamo (cocina italina take away) o Gondwana (tapeo refinado). Y si tenemos hambre de cultura, fuera de lo ‘políticamente correcto’, os recomiendo visitar el Espai Tactel, en el mismo barrio de Ruzafa o el centro de cultura contemporánea Octubre (entre la Plaza del Ayuntamiento y la Plaza de la Reina).

www.bloguerosviajeros.comTambién, en cuestión de playas, hay buenas alternativas a las masificadas playas urbanas de la ciudad, donde no hay lateros, rateros y niños dando por saco con sus pelotitas. El Saler y La Devesa, en pleno Parque Natural de la Albufera, son un lujo al alcance de cualquiera que tenga coche. Dicen que la playa abre el apetito, así que de vuelta a Valencia, os recomiendo parar en las arrocerías del Paseo marítimo de Pinedo para disfrutar de una auténtica paella valenciana sin miedo a que os claven. El restaurante Abi es una apuesta segura. Mejor si reservas por teléfono al 96 324 84 49.


 


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¡Top Tip!

Aunque para vivir la fiesta grande, las Fallas, como cada año habrá que esperar al mes de marzo, el Museo Fallero puede ser un aperitivo para los que no han visto nunca un ninot. Además, los domingos la entrada es gratuita.

Coordenadas GPS: 39°28′12″N 0°22′36″O


Madrid, ciudad inmortal

Monumental. Hiperactiva. Acogedora. Cosmopolita. Abierta. Intensa. Infinita. Podría llenar este post de adjetivos calificativos para definir todo lo que es Madrid para mi, pero siempre me quedaría corto. Cada visita a Madrid es diferente, porque ¡faltan horas al día! La capital es una explosión de energía. Habrá quien piense lo contrario, pero Madrid mola. Y mucho.
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Puedes pasar un día, un finde, una semana, un mes… toda una vida y, Madrid, siempre es una novedad. Por eso, para este primer post sobre mi ciudad, voy a poner un límite de 48 horas para hacer que vuestra visita a la capital sea inolvidable y os quedéis con ganas de repetir. Cualquier época del año es buena para venir a Madrid, pero el otoño y la primavera son perfectas para quedarse unos días en la capital. Os recomiendo visitar la web turística oficial para estar al tanto de la agenda de eventos de la ciudad, porque ya os digo que la oferta de ocio es inabarcable.

De Madrid al cielo

Primer día: 24 horas sin parar
Para los que la visiten por primera vez, partiremos del emblemático kilómetro cero en la Puerta del Sol (estación de metro y cercanías Sol), desde donde nacen todas la autovías radiales de España. Una vez allí es obligatoria la visita a la monumental y acogedora Plaza Mayor, desde donde podemos en unos minutos al Mercado de San Miguel, el templo de los sibaritas urbanos. Donde lo mismo te puedes tomar unas ostras con cava, que una caña bien fría con patatas fritas artesanales o el sushi más sofisticado.
Callao MadridPara evitar la mala conciencia y estos pecados gastronómicos (es imposible resistirse al encanto del Mercado de San Miguel y no tomarse nada), subiremos a la zona de Opera por la calle Mayor o por la calle Arenal. De ahí al Palacio Real y sus cuidados jardines. Por increíble que parezca, en plena zona turística, te puedes tomar una jarrota de cerveza bien fría por un euro en la cervecería 100montaditos frente a la Opera. El resto de bares, intocables o demasiado enfocado al turista con pasta.

Desde el Palacio Real subimos a Plaza de España para enganchar con la Gran Vía hasta la Plaza de Callao, el epicentro de la centenaria vía madrileña, donde los musicales nos hacen creer que estamos en una especie de Broadway castizo. Si de tanto darle a la pata empezamos a cansarnos, el metro y las líneas de bus nos aliviaran unos cuantos kilómetros. Es muy típico entre los madrileños y su lenguaje coloquial eso de ‘sí, está aquí al lado’ al preguntar por una calle o dirección. Pues bien, ese ‘aquí al lado’ hay que tomarlo con mucha prudencia y entrecomillas, porque el pateo está asegurado. Así que lo más sensato es coger el bus 146 que nos lleve de Gran Vía a Cibeles, para rendir tributo a la diosa Cibeles (no hace falta ser merengue para el culto) y luego enganchar con el famoso Paseo del Arte y visitarnos de una tacada: el Museo del Prado, el Thyssen, el Reina Sofia y Caixaforum Madrid, con su curioso cuanto menos jardín vertical.

Segundo día: 24 horas de relax
Madrid me mata. ¡Gran frase y gran verdad! Es muy posible que después del tute de ayer, tengamos agujetas hasta en las pestañas. Así que hoy, a tomárselo con más calma. Como un retiro a tiempo es una victoria, os recomiendo visitar cualquiera de los grandes parques que tiene la capital como El Retiro, Casa de Campo, Parque Juan Carlos I o El Capricho. Y si buscas vivir una experiencia de película, pasa una tarde en los baños árabes Medina Mayrit o refréscate en la nueva zona verde de la ciudad, Madrid Rio. Al caer la tarde y antes de volver a casa, buscaría alguna terracita por Malasaña, Tribunal o Chueca para recapitular los mejores momentos de vuestra visita a Madrid.

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¡Top Tip! Abono transporte para turistas

Después del ‘tarifazo’ promovido por la señora Aguirre subiendo el billete sencillo de metrobus de 1 a 1,50 euros, para moverse Madrid os recomiendo es sacar un abono turístico de dos días con el que podremos movernos ilimitadamente durante 48 horas en metro, bus, tranvía ML1 y cercanías zona A Renfe. Teniendo en cuenta que un abono de 10 viajes cuesta ya la friolera de 9,30 euros, trae cuenta hacerse con uno de estos abonos turísticos por 10 euros (agosto 2011). Somos turistas, no gilipollas. Seguro que en una sola tarde lo amortizáis.

Coordenadas GPS: 40° 25′ 0″ N, 3° 42′ 0″ W

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Almería, el último paraíso

Playas de AlmeríaHablar de Almería es sinónimo de buena vida. La capital andaluza menos andaluza de todas va por libre y ahí, está su verdadero encanto. El clima, la comida y su playas vírgenes son un triángulo de las bermudas del que no es fácil escapar. Almería es mucho más que una ciudad de origen árabe, -la fundó en el año 955 d.C., Abderramán III-. Es uno de los últimos paraísos de Europa del que os voy a contar algunos secretos para disfrutarla como pocos lo han hecho.

Turismo AlmeríaTurismo Almería

De visita obligada, en una ciudad aparentemente sin interés turístico, está su Alcazaba -en verano hay visitas nocturnas muy interesantes-, donde además de uno puede sentirse como un califa contemplando una puesta de sol mediterránea. De camino a la Alcazaba, el centro histórico esconde lugares no turísticos que os sorprenderán como el patio de la Escuela de Artes y Oficios o los recién restaurados baños árabes en la Plaza Vieja. En esta zona, especialmente en la calle Trajano y alrededores, abundan los bares de toda la vida donde podemos degustar generosas tapas ¡gratis! que acompañan las bebidas. De ahí que los almerienses no queden para cenar si no para ‘tapear’.

Eso sí, a la brillante idea de acompañar la caña con un consistente aperitivo, uno se acostumbra demasiado rápido. Así los más sibaritas que quieran subir de nivel y probar verdaderas tapas delicatessen que se acerquen a El Brindi. Nunca he probado un tinto de verano tan bien preparado.

Mandala Almería Mandala Mojacar

Con tanto tinto y tanta cañita es fácil acabar más contentillo que Ortega Cano en una boda, pero uno saca fuerzas de donde no las hay para tomarse ‘la penúltima’ en los sofisticados locales de moda de la noche almeriense. Mi recomendación personal, tanto por el público como por la decoración, es el Mandala Almería o la Sala Cibeles.

No quiero terminar este post sin desvelar el tesoro más preciado de Almería y su provincia: sus playas. La verdad es que después de recorrerme Almería, de punta a punta, su costa merece un post solo para recomendar las mejores playas y calas. Aunque lo mejor es descubrirlo por uno mismo. Mis playas favoritas: Los Muertos (Carboneras), Mónsul (San José), Aguamarga, El Playazo (Vera) y Los Escullos (Níjar).

Parque Natural Cabo de Gata Playas Almería

Coordenadas GPS: 36°50′″N 2°28′03″O