Archivo mensual: septiembre 2011

Mallorca, la buena vida

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Cuando a alguien le mencionan Mallorca seguro que lo primero en lo que piensa es en la playa. Es cierto que la isla tiene unas playas fabulosas, algunas de ellas aún vírgenes, ¡pero también hay mucho más que ver en la isla! Y no me refiero a la zona de marcha…

La primera vez que vine por esta tierra balear lo primero que me enamoró fue la preciosa catedral gótica que se encuentra frente al paseo marítimo y desde donde se disfruta de unas vistas magníficas de la costa. En mallorquín se la conoce como La Seu, y su rosetón es el mayor del mundo del arte gótico, éste está situado sobre el altar central, en la cabecera, en vez de a los pies, como es habitual; además, tiene una gran estrella de seis puntas inscrita en él.

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Otro edificio emblemático, y más cerca del puerto, es el castillo de Bellver, también de estilo gótico y el único de planta circular de Europa. Su nombre viene del catalán antiguo “bell ver”, que significa “bella vista”; de hecho, desde el castillo se puede contemplar no sólo la ciudad sino también el puerto, la sierra de Tramontana y el Pla (o llanura) de Mallorca.

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Todos estos edificios están situados en Palma, y si nos movemos por los pueblos de la isla encontramos una gran variedad de riqueza cultural, espacios naturales, yacimientos arqueológicos y monumentos. Además, están las ferias locales, la gran mayoría de artesanía; se celebran más de 130 a lo largo del año repartidas por los pueblos de Mallorca. También están los mercadillos, todos los días de la semana y en distintos pueblos a la vez, y los mercadillos estacionales, relacionados con la artesanía y con la época del año.

Playas de Mallorca

En cuanto a las calas y playas, me sería bastante complicado resumir toda la belleza que podemos encontrar a lo largo de la costa, pero puedo nombrar algunas de las playas más famosa o más visitadas, como por ejemplo cala Mesquida (en un entorno de especial interés natural y protegido), playa de Canyamel (de fina arena blanca y aguas cristalinas, que llega un torrente y su desembocadura es un pequeño refugio de patos y ocas), Cala Millor (casi 2 km. de playa), cala Agulla (80% virgen), cala Mondragó (con un parque natural), o playa de Es Trenc (espacio natural protegido por la Ley de Espacios Naturales de la Comunidad Autónoma de les Illes Balears que la consideró como Área Natural de especial interés). Eso por nombrar sólo algunas…

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Aparte, no hay que olvidarse de las diversas cuevas, varias de ellas consideradas entre las más bellas del mundo. Entre las más famosas y que se pueden visitar están las Cuevas de Campanet, las Cuevas de Génova, las Cuevas de Artá, las Cuevas del Hams y las Cuevas del Drach.

Resumiendo, Mallorca tiene muchos puntos interesantes que visitar, tanto si quieres hacer turismo playero como cultural. Pero no hay que olvidarse de su gastronomía, tan rica en productos autóctonos, como la sobrasada, el frito mallorquín (normalmente hecho con carne matanzas, pero también puede hacerse con pescado), la ensaimada (tal vez el producto más típico), las sopas mallorquinas (hechos con productos de la huerta), los Bunyols o buñuelos, los rubiols (muy típicos en Semana Santa) o la leche de almendra.

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Coordenadas GPS: 39°58′00″N 3°08′00″E

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Menorca, la isla bonita

No es que el resto de las Islas Baleares sean más feas. Ni mucho menos. Pero es que en cuanto uno pone el pie Menorca se da cuenta de que, muy a pesar del turismo, la isla mantiene intacto su sex-appeal original. Es de lejos, además, la isla más verde y mejor conservada del archipiélago balear.

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Si estabas buscando una isla para perderte, la acabas de encontrar. Menorca no tiene nada que envidiarle a esas playas del Caribe que a todos se nos antojan paradisíacas incluso sin haberlas pisado.www.bloguerosviajeros.com

Eso sí, hay que tomárselo con calma porque por pequeña que parezca (tiene un superficie de 700 kilómetros cuadrados de extensión), unas 50 calas solo son accesibles a pie o en barco. Nosotros, en un par de ocasiones y tras un pateo de hora y media, estuvimos a punto de tirar la toalla y no precisamente en las deseadas calas vírgenes. No siempre merece la pena la caminata, pues te puedes llevar la sorpresa de que una excursión de italianos con pinta de haber empalmado el día con la noche anterior tengan tomada la cala, como nos pasó en Macarella. Por eso, el primer consejo viajero es visitar la isla cualquier otro mes que no sea agosto. Aunque Menorca tenga fama de ser un remanso de paz, con miles de turistas por todas partes es prácticamente imposible.

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Menorca no es lugar ni para gente impaciente, ni en baja forma física. El acceso a calas como El Pilar o Alocs, en el noroeste de la isla o la famosa Macarelleta, en el suroeste, requieren buena condición física y mucha paciencia, como poco. Claro que el esfuerzo merece la pena, sobre todo en las calas de la costa sur de la isla como Cala en Turqueta, Macarelleta, Mitjana o Calascoves.

20110912-212434.jpgSi quiere moverte en coche, de cala en cala, tendrás que madrugar porque sobre las 10.30 de la mañana cierran los aparcamientos más cercanos a Cala Mitjana o Macarella. Es preferible ir temprano antes de que se llene.

Aunque sea mundialmente conocida por su costa, las ciudades menorquinas son todo un descubrimiento, tanto por el aire isleño que te hace desconectar de todo. Si tuviera que elegir entre Maó y Ciutadella, me quedo con esta última que sin ser la capital tienemás encanto y unas puestas de sol espectaculares (las mejores de la isla se pueden contemplar desde el Faro de Punta Natí, a 10 minutos en coche de Ciutadella o desde el Faro de Cavalleria).

20110912-212538.jpgEn Ciutadella descubrimos un restaurante italiano, Oristano, que en su carta combina cocina italiana con platos típicos menorquines y todo está buenísimo. En verano, tienen terraza a pie de calle y en el piso superior con hiedra trepadora y farolillos, creando un ambiente muy especial, isleño y romántico.

Tampoco podemos irnos de la isla sin sentarnos en la mesa del que probablemente sea el mejor restaurante de Menorca, el Ca Na Marga, un restaurante familiar situado en la carretera que va desde Es Mercadal a Fornelles. Las carnes a la brasa son su especialidad, aunque después de probar otros platos, todo lo hacen con muy buena mano.

Los tesoros de la isla

La Menorca interior ha sido en este viaje todo un descubrimiento. Pueblos como Alaior, Es Migjorn Gran o Ferreries ofrecen la cara más autóctona de la isla balear. Encima se come de lujo. Y para muestra, las tapas del Bar Peri, en pleno centro de Es Migjorn Gran. Tapeamos de lo lindo por solo 15 euros/dos personas. Aunque no sea un población de interior, otro tesoro escondido de la isla es el municipio de Binibèquer Vell, un pueblo marinero restaurado en 1972 por donde los últimos rayos del sol juegan a perderse a última hora de la tarde. Con un escenario así, las mejores fotos del viaje están aseguradas.

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Coordenadas GPS: 39°48′00″N 3°70′00″E