Bilbao, a todo color

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Si viajas a Bilbao lo primero que tienes que saber es que no te vas a encontrar una ciudad tan luminosa como por ejemplo puede serlo San Sebastián. O tal vez es que yo siempre la he recordado nublada y húmeda, al igual que la he encontrado esta última vez que he ido. Sin embargo, me sigue transmitiendo algo especial, no sabría describir muy bien qué es. De pequeña pasé algunas temporadas allí, en casa de mis abuelos, así que seguramente no pueda ser muy objetiva a la hora de hablaros de ella, pero voy a intentarlo…

Para empezar, me gustaría destacar tres cosas importantes de Bilbao, al menos para mí: su gente, la comida y el encanto de pasear por las “siete calles”, en el casco viejo.

Si realizáis una escapada fugaz, la visita a la ciudad podría realizarse por ejemplo en tres días. Si son más, mejor, pero voy a hacer un pequeño itinerario para ver lo básico. No pretendo ejercer de guía sino enseñaros lo que yo he visto esta última vez que estuve por allí.

Día 1: centro de la ciudad

Si habéis llegado en avión, el autobús 3247 os bajará al centro de Bilbao, lo que aprovechamos para comenzar la visita desde el Termibus, situado en la zona de San Mamés. Los más futbolerxs seguramente quieran ir a ver el Campo de juego, situado a pocos metros de la terminal. Después, podéis coger la Avenida Alameda de Urquijo, que recorre prácticamente todo el centro. En la zona de Indautxu se encuentran el edificio de la Alhóndiga y la Sede Osakidetza. El primero es un centro de ocio y cultura, y lo que más llama la atención son las 43 columnas diferentes que soportan unos cubos de ladrillo construidos en el interior. La Sede Osakidetza, por su parte, es un moderno edificio de vidrio formado por diferentes prismas. Sin duda, dos construcciones que no hay que perderse.

http://bloguerosviajeros.comContinuando por la avenida está el Teatro Campos Elíseos, y muy cerca de allí, el Palacio de la Diputación Foral y la Iglesia del Sagrado Corazón. Alameda de Urquijo desemboca en la Gran Vía López de Haro, centro neurálgico y comercial de Bilbao. Si subís por esta vía y llegais hasta la Plaza Moyua podréis ver el Palacio Chávarri, sede del gobierno civil, y la Casa Montero, construcción modernista en la que destaca la ornamentación de la fachada. Estáis ahora en la zona de Abando, tras la cual se sitúa el museo Guggenheim.

Bajando de nuevo por López de Haro se llega hasta la Plaza Circular, en donde se encuentra el monumento a Don Diego López de Haro. Ya empezaréis a ver la famosa Ría de Bilbao, que separa el casco antiguo de la zona más moderna. Alrededor de la plaza, lo más interesante para ver es la estación de Abando Indalecio Prieto (en cuyo interior hay una enorme vidriera que da un color especial a la estación), el edificio de la Bolsa, el edificio de la Sociedad Bilbaína y la estación de Santander-La Concordia (considerada uno de los patrimonios más genuinos del Bilbao de la Belle Epoque). Mi consejo es que, llegado s a este punto, paseemos este lado de la Ría en dirección a la zona de San Francisco (es decir, hacia nuestra derecha si miramos hacia el río). San Francisco no es una zona muy recomendable para adentrarse, pero por las afueras no hay problema.

Cuando lleguéis al puente de San Antón, si subís por la calle Claudio Gallastegui llegaréis hasta el parque Miribilla, un buena lugar para pararse a descansar y relajarse.

¿Qué comer?

Espero que seáis de buen comer porque así podréis aprovechar las exquisiteces que nos ofrece la ciudad vasca. Tal vez lo primero que os haya venido a la cabeza sean los famosos pintxos ¡Bingo! En casi todos los bares y/o cafeterías podréis degustar una gran variedad de pintxos, a cada cual más rico; a mí de los que más me gustan son los de tortilla de patata “rellena”, esto es: hacen una tortilla de patata, la abren por la mitad y la rellenan de diversos ingredientes.

Y como dicen que cada maestrillo tiene su librillo, podréis encontrar diversos estilos de tortilla con rellenos diferentes, solo tendréis que encontrar el que más os guste. Para comidas más copiosas o de otro tipo, en casi todos los restaurantes ofrecen caldo casero. Tampoco suelen faltar el bacalao, las rabas y los txipirones.

La bebida lo más probable es que te la sirvan en unos vasos que popularmente se conocen como txikitos, un peculiar vaso de vino que se utiliza en muchos barrios de la ciudad desde hace más de un siglo y que llama la atención por su gran peso, su reducida capacidad y el particular diseño de su base.

En cuanto al dulce, no podéis iros de Bilbao sin probar sus famosos pasteles de arroz. Advierto: no es un postre demasiado dulce y, al contrario de lo que su nombre indica, no está hecho con arroz…

Y por supuesto, que no falte el café. Cuando yo era pequeña, mi madre siempre me decía que el truco que tenían en Bilbao para que el café estuviera tan rico es que echaban un poco de nata líquida a la leche. Bien, no sé si seguirán haciéndolo, pero desde luego aún no he tomado ningún café malo en la ciudad.

Museo Guggenheim

Tanto si os gusta el arte como si no, una visita obligada cuando se va a Bilbao es el Museo Guggenheim, situado en la zona de Abandoibarra, a la orilla de la Ría. Se trata de un museo de arte contemporáneo cuya característica más llamativa de primeras es su estructura de piedra caliza, cortinas de cristal y planchas de titanio, con formas curvilíneas y retorcidas. Tampoco nos pasará desapercibido Puppy, el enorme perro recubierto de flores que preside la entrada al museo, ni la enorme araña de 10 metros de altura (llamada Mamá), situada en la parte trasera.

El precio del museo ronda los 11 euros (precio estándar de adulto), y en cuanto a las exposiciones, éstas dependen de la época, lo interesante sería mirar en su web qué se expone en los días en los que vayáis a ir. Eso si os gusta el arte; yo, por mi parte, me limité a ver el museo por fuera.

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Y ya que estamos por la zona del Guggenheim, paraos a observar los puentes más llamativos que se ven desde esta posición: el puente de los Príncipes de España (o Puente de La Salve), que distinguiréis de los demás por su color rojo; el puente de Zubizuri (o puente Blanco), diseñado por Santiago Calatrava; el puente Pedro Arrupe, pasarela construida en acero cuyo interior es de madera; el puente levadizo de Deusto; y el puente Euskalduna, un viaducto situado entre la plaza del Sagrado Corazón y Botica Vieja.

Para finalizar el día podéis pasear por la zona de la plaza del Sagrado Corazón y el parque de Doña Casilda Iturrizar, único pulmón verde de la ciudad hasta hace pocos años.

Día 2: el Casco Viejo

Para llegar a la zona del Casco Viejo el puente más directo para cruzar la Ría es el del Arenal. En este lado de la ciudad, lo primero que veremos es el Teatro Arriaga y la iglesia de San Nicolás, y si subimos por la calle Arenal llegaremos hasta la Plaza Nueva, de estilo neoclásico y que vendría a ser la Plaza Mayor; en ella se establece todos los domingos el mercadillo en el que se venden diversos animales, sobre todo pájaros, y objetos de coleccionismo como monedas, sellos o diversas antigüedades.

Cerca de la plaza están la iglesia Santos Juanes y la Catedral de Santiago, esta última de estilo gótico y que toma el nombre del patrón de Bilbao. En este punto, estamos en la zona conocida como Las siete calles, el barrio más antiguo y núcleo originario de la ciudad, y que hace referencia a las siete calles medievales que históricamente formaron el casco viejo: Somera, Artecalle, Tendería, Belosticalle, Carnicería Vieja, Barrencalle y Barrencalle Ballena. Es una zona peatonal en la que los comercios clásicos se alternan con otros más innovadores, bares y restaurantes. He de asegurar que este barrio tiene un encanto especial y no deja indiferente.

Todas estas calles acaban en La Ribera, en donde se encuentra el mercado de la Ribera (edificio muy monumental que asemeja ser una fábrica y que es referencia comercial para todo el País Vasco), la iglesia de San Antón, la plaza Santos Juanes y la estación de Atxuri, desde donde parte el Euskotren (por ejemplo, si queremos coger un tren a San Sebastián lo haremos desde esta estación por 9 € i/v aprox. -febrero 2012-.).

Ahora subiremos por la calle Ronda, en la que nació Miguel de Unamuno, hasta llegar a la plaza de este mismo autor, y tomaremos la calle Iturribide hasta que confluya con la calle Prim. En esta última encontraréis unos ascensores que suben directamente hasta la zona de Santutxu. Advertencia: os recomiendo coger el ascensor, ya que la calle Iturribide es muy larga y en algunos tramos empinada y podéis acabar con la lengua arrastrando por el suelo cuando lleguéis hasta Santutxu. El propósito en esta zona es llegar hasta la Basílica de Begoña, santuario de la patrona de Vizcaya y cuya virgen, la Amatxo, goza de gran devoción entre los bilbaínos; está construida sobre el lugar donde se supone que se apareció la virgen a principios del siglo XVI, y es de estilo gótico vasco.

La bajada de vuelta a la zona del casco viejo puede hacerse andando, o, si no, en Santutxu podeis coger el metro hasta la parada de Casco Viejo y aprovechar para descansar un poco. Se me ha olvidado comentar que en esta zona, a la salida de esta parada de metro, están las Calzadas de Mallona, escaleras que suben directamente hasta la basílica y que están compuestas por 311 escalones y 46 descansillos; una vez subidos 207 escalones, existe una desviación a la izquierda, con 62 escalones más, que comunica con la zona del ascensor de Begoña, que parte de la calle Esperanza, junto a la iglesia de San Nicolás. Yo, desde luego, opté por el ascensor de la calle Prim, aunque luego tuve que callejear por Santutxu hasta llegar a la basílica.

También por esta zona está el Parque Etxebarria, un amplio espacio en cuesta sobre una de las laderas que rodean el valle en el que se ubica la ciudad, lo que permite disfrutar de una de las mejores vistas sobre la zona centro. En el centro del parque, se conserva una chimenea original como homenaje a la antigua fundición, un hito que puede verse desde casi cualquier punto de Bilbao.

Día 3: Puente Bizcaia y Funicular de Artxanda

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En este tercer día cogeremos el metro para poder ir a las afueras de Bilbao. Primeramente, habrá que coger la línea roja (línea 1) de Metro y bajarse en la estación de Areeta – Las Arenas, en donde se encuentra el famoso puente Vizcaya o puente colgante, se trata de un puente transbordador de peaje que une los dos márgenes de la ría: la villa de Portugalete y el barrio de Las Arenas. Fue inaugurado en 1893 y es el primero de su tipología en el mundo, su construcción se debió a la necesidad de unir los balnearios existentes en ambas márgenes de la ría, destinados a la burguesía industrial y a los turistas de finales del siglo XIX. Es una construcción curiosa cuanto menos y que se sigue usando en la actualidad, numerosos coches y peatones lo utilizan para cruzar la ría. El precio no es muy elevado, creo recordar que sin vehículo se paga alrededor de 0,35 €, y si se va con vehículo, unos 1,30 €. También existe la posibilidad de subir a la pasarela del puente para disfrutar de las vistas de la ciudad, el precio es de 5 €, y, sinceramente, yo lo consideré desproporcionado, teniendo en cuenta que también podremos disfrutar de unas excelentes vistas desde el monte Artxanda.

Para llegar a Artxanda, volveremos a la parada de metro de Areeta e iremos hasta Moyua, en donde saldremos a la plaza del mismo nombre. Tendremos que bajar por la calle Ercilla y cruzar la ria por el puente Zubizuri, subiremos por la calle Múgica y Butrón y llegaremos hasta la entrada del funicular. El precio del viaje es de 0,90 € solo ida, la vuelta la tendremos que comprar cuando queramos bajar (no venden billetes de ida y vuelta) y la frecuencia de salida es de 15 minutos. Merece la pena subir en este funicular, puesto que desde el monte se disfruta de unas hermosas vistas panorámicas de la villa y de la desembocadura de la ría.

Concluidas estas dos visitas, ya solo queda hacer alguna ruta libre para acabar el día. Existe una rica oferta cultural y gastronómica que merece la pena aprovechar, desde museos hasta monumentos, salas de exposiciones, parques, jardines… y por supuesto bares y restaurantes típicos. Yo, por mi parte, lo principal que he visto durante los tres días que estuve en Bilbao es lo que os expuesto, y por supuesto hay mucho más por ver, para mí la próxima vez. ¿Tenéis vosotros algo más que aconsejarme?

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Coordenadas GPS: 43°15′25″N 2°55′25″O

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Acerca de virbox

Diseñadora gráfica, redactora y aficionada a la fotografía, trato de hacerme un hueco en la red y en el mundo del social media Ver todas las entradas de virbox

6 responses to “Bilbao, a todo color

  • Purkinje (mapaygps)

    De este año no pasa el conocer Bilbao, y aunque es probable que cuente con cicerones de lujo, nunca está de más llevar algo de información… Gracias por el post!

  • Arantza

    Mucha vuelta en el ascensor de iturribide,mas directo por el de begoña o en el del metro entrada Unamuno y si no haciendo pierna por las calzadas.

    • Jose Ortega

      Muchas gracias por el consejo. En la próxima visita a Bilbao, lo tendremos muy en cuenta. Esperamos que hayas disfrutado leyendo este post.

    • virbox

      Sí, es cierto q se da más vuelta, yo es q aproveché q estaba x allí buscando el portal en el q vivieron mis abuelos… Gracias x el consejo y x leer el post 😉

  • Oskar

    Buenas. Felicidades por el artículo que me ha gustado mucho. Lo releeré con más detenimiento pq ahora sólo tuve ocasión de una lectura rápida.
    Dos apuntes. Deberías haber probado tb otros dos “casos únicos” en la repostería local. Me refiero al bollo de mantequilla, un bollo suizo muy esponjoso abierto como un bocata y relleno de mantequilla batida, y las “carolinas” que suelen tener como base el pastel de arroz y sobre esta cestita un copete de merengue ligeramente horneado y decorado con unos chorretes en choco y amarillo.
    El otro asunto es que la calle se llama Barrencalle Barrena, y no Ballena, que significa “la de abajo” “y barrena “de adentro” o “hacia adentro”. Creo que no me equivoco en esto de las traducciones. 😉
    Para una buena panorámica de Bilbao os recomiendo que subáis al Monte Artxanda usando el funicular, otro clásico de la Villa.
    Gracias de nuevo por el texto. Me ha traído muchos recuerdos de mi hogar.

    • virbox

      Hola, Oskar!! Ante todo, gracias por el comentario :-))

      La verdad es q los bollos de mantequilla ya los había probado hace años, al igual q las famosas persianas, solo q esta vez la gula me ha guiado hacia las palmeras de coco y el pastel de arroz. Con respecto a las carolinas, creo q nunca las he comido, así q me lo apunto para la próxima vez q vaya ¡Gracias!

      Lo de la calle, habré metido la pata, aunq estuve mirando el plano xa confirmar las calles, así q pido disculpas por el error 😉

      Recomiendas subir al monte de Artxanda, y en el post yo también lo hago, de hecho forma parte del tercer y última día q estuve por allí, y por cierto: me encantaron las vistas.

      ¡Un saludo!

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