Génova, anclada al pasado

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La ciudad que vio nacer a Cristobal Colón está, paradójicamente, aún por descubrir por el gran público. Génova asume con resignación un discreto segundo plano en los circuitos turísticos italianos. Muy a pesar, eso sí, de ser parada obligada de la mayoría de los cruceros que cruzan el Mediterráneo. No obstante, puede que esa discreta posición le permita conservar intacta su esencia. Porque, Génova es sobre todo una ciudad auténtica, -ni bonita, ni fea-, una ciudad que se muestra tal cual. Sin maquillaje.

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Génova es el extremo opuesto a Milán. Si Milán es pretendidamente elegante y escrupulosamente aseado, Génova tiene un aire arrabalero y descuidado, donde no faltan fachadas agrietadas y descoloridas, calles estrechas y sórdidas o los más lúgubres soportales. No es raro que nada más llegar a la Estación Porto Principe uno se pregunte, ¿Y a mi qué coño se me ha perdido aquí? La respuesta solo la encuentras callejeando. Pronto te das cuenta de que el verdadero encanto de Génova es su autenticidad. Es fácil cerrar los ojos e imaginar la Génova de hace 5 siglos, atestada de marineros, comerciantes y gente de toda calaña.

La capital de la región de Liguria ofrece mucho más de lo que cabe esperar por esa agridulce primera impresión. Lugares mucho más cuidados, como su remodelado Porto Antico reconvertido en un espacio de recreo donde se mezclan genoveses y turistas. 20120726-183123.jpg

No es para menos, ya que desde la celebración del V centenario del descubrimiento de America en el año 1992, el puerto ha ido sumando atractivos turísticos como el segundo Acuario más grande de Europa -destronado años más tarde por L’Oceanografic valenciano-, el Museo del Mar, el galeón pirata de Roman Polanski o el ascensor panorámico con visión 360º -el Bigo, como lo llaman los genoveses-. Por 4 euros (julio 2012) uno puede a contemplar desde las alturas el balcón genovés.

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Otros lugares imprescindibles de la ciudad son la Piazza Ferrari con su famosa fuente -icono consolidado de la ciudad- y sus vías comerciales, a izquierda y derecha, Via Dante y Via XX Settembre. Desde la misma Piazza Ferrari se llega a Piazza Dante, donde se puede visitar la casa natal de Cristofor Columbus. Otro punto imprescindible en nuestra visita a Génova es la iglesia de San Lorenzo, con sus leones postrados en las escaleras, convertido en otro de los reclamos turísticos de la ciudad.

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De Palazzo en Palazzo

A pesar de ser, como decíamos al comienzo del post, una de las ciudades menos turísticas de Italia, merece la pena perderse en sus calles para encontrar tesoros inesperados como la Via Garibaldi, un oasis en mitad del decandente arrabal, donde los Palazzos compiten por reinar esta calle peatonal.

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Todos estos Palazzos han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y muchos de ellos pueden ser visitados, para lo que recomendamos informarse de horarios y precios en la oficina de información turística, en mitad de la propia Via Garibaldi.

No podemos marcharnos de Génova sin probar su visión de la gastronomía italiana con especializades locales como las foccacia di formatgio o los farinate en invierno. Si hace buen tiempo, un sitio económico y a pie de puerto es La Bimbacha que además de 60 especialidades de pizzas diferentes, tienen como especialidad la foccacia genovesa.

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Coordenadas GPS: 44°25′0″N 8°56′0″E

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Acerca de Jose Ortega


2 responses to “Génova, anclada al pasado

  • markovskaya

    Me encanta tu visión! Me ha faltado una referencia al pesto genovés!! Yo bajaba desde Milán a Genova y me volvía con tarros enormes de pesto por el precio de 2 euros, una delicia culinaria de esta ciudad. Nombraría también el Castello Bruzzo y sobre todo el Forte Sperone, un castillo del siglo XIX transformado en espacio musical! Un lugar idoneo donde beberse unas cervezas, con vistas de toda Genova al ritmo de la música. El acceso se hace por un bosque desde la última parada del funicular. Genova! Cuantos recuerdos!

    • Jose Ortega

      Cierto! Fue una de las cosas que me quedé con las ganas de probrar; el célebre pesto genovés, pero opté por las focaccias -otra delicia genovesa- di formaggio

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