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Madrid sobre ruedas

Madrid es la ciudad de las prisas. De esta vorágine urbanita no se libran ni los turistas, que acaban por unirse -irremediablemente- al mogollón madrileño. No es para menos, en Madrid hay mucho que ver y poco tiempo que perder. Y una cosa es cierta, no siempre el Bus turístico es la mejor opción para adentrarse en la capital, más cuando los atascos son ya parte de la idiosincrasia de la ciudad.

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Hace unos días, descubrimos la alternativa perfecta para visitar Madrid a fondo y sin acabar reventado la primera noche en el hotel. ¡Moverse por los barrios históricos de Madrid en Segway! Un vehículo de transporte ligero giroscópico de dos ruedas con autobalanceo digital, también coloquialmente conocido como transportador personal.

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Seguro que has visto a alguna vez más de uno por las calles de tu ciudad y has pensado, ¿cómo podrán conducir ese ‘cacharro’ sin perder el equilibrio? Pues fíjate si es tan intuitivo y sencillo de conducir que hasta fui capaz de contestar mensajes de WhatsApp mientras seguíamos al guía -aunque mucho mejor si disfrutas del tour olvidándote del móvil-.

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Aunque la empresa con la que vivimos esta original experiencia, Segwaytrip, ofrece una gran variedad de tours en Segway por Madrid (Casa de Campo, Madrid Rio, Estadio Santiago Bernabeú, tour nocturno …) optamos por adentrarnos por el siempre sorprendente Madrid de los Austrias.

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El guía polaco que nos enseñó a manejar el Segway demostró un manejo absoluto del idioma y sobre todo, de la historia de Madrid. Su nombre, Vasili Akinchyts, por si queréis comprobarlo por vosotros mismos. Habla ruso y es un tipo muy simpático. Quedamos con él en la Plaza de Opera, frente al Teatro Real para empezar un entrenamiento de 15 minutos en el manejo del Segway. Una vez que le pillamos el ‘truquillo’ nos adentramos en el Madrid más castizo y señorial, la Plaza de Oriente, el Palacio Real, la catedral de la Almudena y su explanada donde comprobamos los 20 km/h que puden alcanzar estos vehículos eléctricos.

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Luego llegamos a la Plaza de la Villa, donde descubrimos la antigua puerta de entrada a la ciudad, la calle Madrid. De ahí, cruzamos calle arriba Cuchilleros hasta adentrarnos en la emblemática Plaza Mayor para acabar llegando al Barrio de las Letras y la animada Plaza de Santa de Ana. No faltó en este tour un paseito rápido por la Puerta del Sol y la calle Mayor.

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No exagero si os digo que las 2 horas del tour se nos pasaron -y nunca mejor dicho- volando, pero lo disfrutamos como niños, no solo por las amenas explicaciones de Vasili, sino también por lo divertidamente fácil que es conducir un Segway y las caras de los ancianos que nos miraban como si hubiéramos regresado del futuro. Después de tanta emoción y aventura, nos ganamos a pulso un ‘relaxing Cup of Café con Leche in the Plaza Mayor’.

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Gracias especiales a Segwaytrip Madrid por descubrirnos otra forma de ver Madrid. Os seguiremos la pista en Facebook y en Twitter. ¡Hasta la próxima visita, amigos!

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Menorca, la isla bonita

No es que el resto de las Islas Baleares sean más feas. Ni mucho menos. Pero es que en cuanto uno pone el pie Menorca se da cuenta de que, muy a pesar del turismo, la isla mantiene intacto su sex-appeal original. Es de lejos, además, la isla más verde y mejor conservada del archipiélago balear.

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Si estabas buscando una isla para perderte, la acabas de encontrar. Menorca no tiene nada que envidiarle a esas playas del Caribe que a todos se nos antojan paradisíacas incluso sin haberlas pisado.www.bloguerosviajeros.com

Eso sí, hay que tomárselo con calma porque por pequeña que parezca (tiene un superficie de 700 kilómetros cuadrados de extensión), unas 50 calas solo son accesibles a pie o en barco. Nosotros, en un par de ocasiones y tras un pateo de hora y media, estuvimos a punto de tirar la toalla y no precisamente en las deseadas calas vírgenes. No siempre merece la pena la caminata, pues te puedes llevar la sorpresa de que una excursión de italianos con pinta de haber empalmado el día con la noche anterior tengan tomada la cala, como nos pasó en Macarella. Por eso, el primer consejo viajero es visitar la isla cualquier otro mes que no sea agosto. Aunque Menorca tenga fama de ser un remanso de paz, con miles de turistas por todas partes es prácticamente imposible.

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Menorca no es lugar ni para gente impaciente, ni en baja forma física. El acceso a calas como El Pilar o Alocs, en el noroeste de la isla o la famosa Macarelleta, en el suroeste, requieren buena condición física y mucha paciencia, como poco. Claro que el esfuerzo merece la pena, sobre todo en las calas de la costa sur de la isla como Cala en Turqueta, Macarelleta, Mitjana o Calascoves.

20110912-212434.jpgSi quiere moverte en coche, de cala en cala, tendrás que madrugar porque sobre las 10.30 de la mañana cierran los aparcamientos más cercanos a Cala Mitjana o Macarella. Es preferible ir temprano antes de que se llene.

Aunque sea mundialmente conocida por su costa, las ciudades menorquinas son todo un descubrimiento, tanto por el aire isleño que te hace desconectar de todo. Si tuviera que elegir entre Maó y Ciutadella, me quedo con esta última que sin ser la capital tienemás encanto y unas puestas de sol espectaculares (las mejores de la isla se pueden contemplar desde el Faro de Punta Natí, a 10 minutos en coche de Ciutadella o desde el Faro de Cavalleria).

20110912-212538.jpgEn Ciutadella descubrimos un restaurante italiano, Oristano, que en su carta combina cocina italiana con platos típicos menorquines y todo está buenísimo. En verano, tienen terraza a pie de calle y en el piso superior con hiedra trepadora y farolillos, creando un ambiente muy especial, isleño y romántico.

Tampoco podemos irnos de la isla sin sentarnos en la mesa del que probablemente sea el mejor restaurante de Menorca, el Ca Na Marga, un restaurante familiar situado en la carretera que va desde Es Mercadal a Fornelles. Las carnes a la brasa son su especialidad, aunque después de probar otros platos, todo lo hacen con muy buena mano.

Los tesoros de la isla

La Menorca interior ha sido en este viaje todo un descubrimiento. Pueblos como Alaior, Es Migjorn Gran o Ferreries ofrecen la cara más autóctona de la isla balear. Encima se come de lujo. Y para muestra, las tapas del Bar Peri, en pleno centro de Es Migjorn Gran. Tapeamos de lo lindo por solo 15 euros/dos personas. Aunque no sea un población de interior, otro tesoro escondido de la isla es el municipio de Binibèquer Vell, un pueblo marinero restaurado en 1972 por donde los últimos rayos del sol juegan a perderse a última hora de la tarde. Con un escenario así, las mejores fotos del viaje están aseguradas.

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Coordenadas GPS: 39°48′00″N 3°70′00″E



Almería, el último paraíso

Playas de AlmeríaHablar de Almería es sinónimo de buena vida. La capital andaluza menos andaluza de todas va por libre y ahí, está su verdadero encanto. El clima, la comida y su playas vírgenes son un triángulo de las bermudas del que no es fácil escapar. Almería es mucho más que una ciudad de origen árabe, -la fundó en el año 955 d.C., Abderramán III-. Es uno de los últimos paraísos de Europa del que os voy a contar algunos secretos para disfrutarla como pocos lo han hecho.

Turismo AlmeríaTurismo Almería

De visita obligada, en una ciudad aparentemente sin interés turístico, está su Alcazaba -en verano hay visitas nocturnas muy interesantes-, donde además de uno puede sentirse como un califa contemplando una puesta de sol mediterránea. De camino a la Alcazaba, el centro histórico esconde lugares no turísticos que os sorprenderán como el patio de la Escuela de Artes y Oficios o los recién restaurados baños árabes en la Plaza Vieja. En esta zona, especialmente en la calle Trajano y alrededores, abundan los bares de toda la vida donde podemos degustar generosas tapas ¡gratis! que acompañan las bebidas. De ahí que los almerienses no queden para cenar si no para ‘tapear’.

Eso sí, a la brillante idea de acompañar la caña con un consistente aperitivo, uno se acostumbra demasiado rápido. Así los más sibaritas que quieran subir de nivel y probar verdaderas tapas delicatessen que se acerquen a El Brindi. Nunca he probado un tinto de verano tan bien preparado.

Mandala Almería Mandala Mojacar

Con tanto tinto y tanta cañita es fácil acabar más contentillo que Ortega Cano en una boda, pero uno saca fuerzas de donde no las hay para tomarse ‘la penúltima’ en los sofisticados locales de moda de la noche almeriense. Mi recomendación personal, tanto por el público como por la decoración, es el Mandala Almería o la Sala Cibeles.

No quiero terminar este post sin desvelar el tesoro más preciado de Almería y su provincia: sus playas. La verdad es que después de recorrerme Almería, de punta a punta, su costa merece un post solo para recomendar las mejores playas y calas. Aunque lo mejor es descubrirlo por uno mismo. Mis playas favoritas: Los Muertos (Carboneras), Mónsul (San José), Aguamarga, El Playazo (Vera) y Los Escullos (Níjar).

Parque Natural Cabo de Gata Playas Almería

Coordenadas GPS: 36°50′″N 2°28′03″O


Monsaraz, mágico y pintoresco

A pocos kilómetros de la frontera con España (a 102 Km. desde Badajoz para ser exactos) y de camino a la ciudad de Évora, se encuentra esta pintorésca y bonita villa de origen árabe, Monsaraz . Todo un descubrimiento para los que conocemos aún poco de nuestro vecino Portugal.

Solo por las increíbles vistas al Gran Lago de Alqueva, el mayor lago artificial de Europa, merece la pena. Pero no solo las vistas son un atractivo para visitarlo, las puestas de sol sobre la estepa del Alentejo Central desde la terraza del Café Restaurante Xarez son una increíbles. Vamos, que no hace falta irse a Ibiza para vivir la puesta de sol más espectacular del verano. Una recomendación personal: no te vayas sin probar la carne a la piedra acompañada por verduras asadas. Si eres carnivoro como yo vas a disfrutar de lo lindo.

La tranquilidad casi mágica, la luz atlántica y el trazado casi laberíntico de las calles empedradas hacen que quieras quedarte a vivir allí para siempre. Algo así debieron pensar Gilberto y Joan cuando decidieron montar el mejor hotel de Monsaraz, Casa Pinto.

Un hotel boutique diferente, donde las antiguas colonias portuguesas sirven de inspiración para convertir cada una de sus cinco habitaciones en una experiencia en sí misma. Si quieres darle el toque romántico a tu viaje, no dudes en alojarte en Casa Pinto. La atención de Joan y Gilberto te van a hacer sentir como en casa. En pocos sitios que he visitado preparan el desayuno con tanto arte.


Monsaraz tiene menos de 1000 habitantes, pero mucho encanto por metro cuadrado. En sus calles empedradas y casas encaladas podemos desde comprar productos regionales (lojas) en tiendecitas como Mufla, Loja da Mizette o Coisas de Monsaraz o visitar su patrimonio histórico de esta localidad que aspira a ser Patrimonio de la Unesco, como su castillo con vistas a la frontera con España y el Museo de Arte Sacro, las diferentes puertas árebes del pueblo (Vila, Évora, Alcoba y Buraco) o la Casa de la Inquisición.

Coordenadas GPS: 38°25′60″N 7°22′60″O