Archivo de la categoría: Playas

Próximo Destino: Formentera

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Mallorca, la buena vida

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Cuando a alguien le mencionan Mallorca seguro que lo primero en lo que piensa es en la playa. Es cierto que la isla tiene unas playas fabulosas, algunas de ellas aún vírgenes, ¡pero también hay mucho más que ver en la isla! Y no me refiero a la zona de marcha…

La primera vez que vine por esta tierra balear lo primero que me enamoró fue la preciosa catedral gótica que se encuentra frente al paseo marítimo y desde donde se disfruta de unas vistas magníficas de la costa. En mallorquín se la conoce como La Seu, y su rosetón es el mayor del mundo del arte gótico, éste está situado sobre el altar central, en la cabecera, en vez de a los pies, como es habitual; además, tiene una gran estrella de seis puntas inscrita en él.

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Otro edificio emblemático, y más cerca del puerto, es el castillo de Bellver, también de estilo gótico y el único de planta circular de Europa. Su nombre viene del catalán antiguo “bell ver”, que significa “bella vista”; de hecho, desde el castillo se puede contemplar no sólo la ciudad sino también el puerto, la sierra de Tramontana y el Pla (o llanura) de Mallorca.

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Todos estos edificios están situados en Palma, y si nos movemos por los pueblos de la isla encontramos una gran variedad de riqueza cultural, espacios naturales, yacimientos arqueológicos y monumentos. Además, están las ferias locales, la gran mayoría de artesanía; se celebran más de 130 a lo largo del año repartidas por los pueblos de Mallorca. También están los mercadillos, todos los días de la semana y en distintos pueblos a la vez, y los mercadillos estacionales, relacionados con la artesanía y con la época del año.

Playas de Mallorca

En cuanto a las calas y playas, me sería bastante complicado resumir toda la belleza que podemos encontrar a lo largo de la costa, pero puedo nombrar algunas de las playas más famosa o más visitadas, como por ejemplo cala Mesquida (en un entorno de especial interés natural y protegido), playa de Canyamel (de fina arena blanca y aguas cristalinas, que llega un torrente y su desembocadura es un pequeño refugio de patos y ocas), Cala Millor (casi 2 km. de playa), cala Agulla (80% virgen), cala Mondragó (con un parque natural), o playa de Es Trenc (espacio natural protegido por la Ley de Espacios Naturales de la Comunidad Autónoma de les Illes Balears que la consideró como Área Natural de especial interés). Eso por nombrar sólo algunas…

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Aparte, no hay que olvidarse de las diversas cuevas, varias de ellas consideradas entre las más bellas del mundo. Entre las más famosas y que se pueden visitar están las Cuevas de Campanet, las Cuevas de Génova, las Cuevas de Artá, las Cuevas del Hams y las Cuevas del Drach.

Resumiendo, Mallorca tiene muchos puntos interesantes que visitar, tanto si quieres hacer turismo playero como cultural. Pero no hay que olvidarse de su gastronomía, tan rica en productos autóctonos, como la sobrasada, el frito mallorquín (normalmente hecho con carne matanzas, pero también puede hacerse con pescado), la ensaimada (tal vez el producto más típico), las sopas mallorquinas (hechos con productos de la huerta), los Bunyols o buñuelos, los rubiols (muy típicos en Semana Santa) o la leche de almendra.

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Coordenadas GPS: 39°58′00″N 3°08′00″E


Menorca, la isla bonita

No es que el resto de las Islas Baleares sean más feas. Ni mucho menos. Pero es que en cuanto uno pone el pie Menorca se da cuenta de que, muy a pesar del turismo, la isla mantiene intacto su sex-appeal original. Es de lejos, además, la isla más verde y mejor conservada del archipiélago balear.

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Si estabas buscando una isla para perderte, la acabas de encontrar. Menorca no tiene nada que envidiarle a esas playas del Caribe que a todos se nos antojan paradisíacas incluso sin haberlas pisado.www.bloguerosviajeros.com

Eso sí, hay que tomárselo con calma porque por pequeña que parezca (tiene un superficie de 700 kilómetros cuadrados de extensión), unas 50 calas solo son accesibles a pie o en barco. Nosotros, en un par de ocasiones y tras un pateo de hora y media, estuvimos a punto de tirar la toalla y no precisamente en las deseadas calas vírgenes. No siempre merece la pena la caminata, pues te puedes llevar la sorpresa de que una excursión de italianos con pinta de haber empalmado el día con la noche anterior tengan tomada la cala, como nos pasó en Macarella. Por eso, el primer consejo viajero es visitar la isla cualquier otro mes que no sea agosto. Aunque Menorca tenga fama de ser un remanso de paz, con miles de turistas por todas partes es prácticamente imposible.

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Menorca no es lugar ni para gente impaciente, ni en baja forma física. El acceso a calas como El Pilar o Alocs, en el noroeste de la isla o la famosa Macarelleta, en el suroeste, requieren buena condición física y mucha paciencia, como poco. Claro que el esfuerzo merece la pena, sobre todo en las calas de la costa sur de la isla como Cala en Turqueta, Macarelleta, Mitjana o Calascoves.

20110912-212434.jpgSi quiere moverte en coche, de cala en cala, tendrás que madrugar porque sobre las 10.30 de la mañana cierran los aparcamientos más cercanos a Cala Mitjana o Macarella. Es preferible ir temprano antes de que se llene.

Aunque sea mundialmente conocida por su costa, las ciudades menorquinas son todo un descubrimiento, tanto por el aire isleño que te hace desconectar de todo. Si tuviera que elegir entre Maó y Ciutadella, me quedo con esta última que sin ser la capital tienemás encanto y unas puestas de sol espectaculares (las mejores de la isla se pueden contemplar desde el Faro de Punta Natí, a 10 minutos en coche de Ciutadella o desde el Faro de Cavalleria).

20110912-212538.jpgEn Ciutadella descubrimos un restaurante italiano, Oristano, que en su carta combina cocina italiana con platos típicos menorquines y todo está buenísimo. En verano, tienen terraza a pie de calle y en el piso superior con hiedra trepadora y farolillos, creando un ambiente muy especial, isleño y romántico.

Tampoco podemos irnos de la isla sin sentarnos en la mesa del que probablemente sea el mejor restaurante de Menorca, el Ca Na Marga, un restaurante familiar situado en la carretera que va desde Es Mercadal a Fornelles. Las carnes a la brasa son su especialidad, aunque después de probar otros platos, todo lo hacen con muy buena mano.

Los tesoros de la isla

La Menorca interior ha sido en este viaje todo un descubrimiento. Pueblos como Alaior, Es Migjorn Gran o Ferreries ofrecen la cara más autóctona de la isla balear. Encima se come de lujo. Y para muestra, las tapas del Bar Peri, en pleno centro de Es Migjorn Gran. Tapeamos de lo lindo por solo 15 euros/dos personas. Aunque no sea un población de interior, otro tesoro escondido de la isla es el municipio de Binibèquer Vell, un pueblo marinero restaurado en 1972 por donde los últimos rayos del sol juegan a perderse a última hora de la tarde. Con un escenario así, las mejores fotos del viaje están aseguradas.

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Coordenadas GPS: 39°48′00″N 3°70′00″E



Oporto, dulce y añejo

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A Oporto, como a los buenos vinos, le sienta bien envejecer. Su glorioso pasado colonial ha dejado un legado, más o menos vivo, de iglesias azulejadas, torres, palacios y murallas. Nada más llegar a la preciosa Estación de Sâo Bento, en pleno centro de la ciudad, te das cuenta de que la segunda ciudad más grande de Portugal vive su pasado con añoranza. Oporto es la ciudad del vino, pero también de la melancolía. Eso no quita que, por su peso cultural, demográfica e industrial se considere como la ‘capital del Norte’ portugués.

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Edificios coloniales abandonados a su suerte, el empedrado imperfecto de sus calles, la decadencia asumida, lo hacen bello. Oporto no es la ciudad más bonita de Portugal, pero tiene algo que la hace especialmente atractiva.

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Su centro histórico, el barrio de la Baixa, o el hoy turístico barrio de Ribeira, ofrecen la mejor postal de la ciudad de los siete puentes. El Portugal más auténtico y más humano se descubre en cada tasca, taberna y tienda de esta zona declarada en 1996 por la Unesco, Patrimonio de la Humanidad. El sonido de las gaviotas, el olor del río Duero y de las bodegas de Vila Nova de Gaia te atrapan. Es una ciudad perfecta para el olfato, pero también para otros sentidos como la vista o el gusto.

La diferencia de precios entre España y Portugal a día de hoy es otra ventaja importante a la hora de disfrutar la escapada. Tanto es así que te puedes tomar un par de cañas enfrente de uno de sus principales monumentos, la Torre Dos Clerigos, por 2 euros. ¿En alguna plaza mayor de las grandes capitales españolas se puede hacer eso?

Por no hablar del ‘tapeo’ portugués, más conocido como ‘petiscos’. Callejeando en los alrededores de la Torre dos Clerigos, desde donde hay unas vistas 360º espectaculares de la ciudad, descubrimos una pequeña taberna familiar, Tasca Gourmet Santo Antonio (Rua Bataria Da Vitória, 80), donde por menos de 8 euros comes típica comida portugesa recién hecha. Se trata de un restaurante sencillo, recogido, familiar con apenas 5 mesas y sin carta, ni menú. La cocinera prepara platos típicos portugueses como las puhnetas de bacalao o las feijoadas… Los expone en la cocina y el comensal elige qué quiere comer. Todo un descubrimiento. Además, el vino blanco de la casa está exquisito.

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Oporto no solo es piedra histórica, también ofrece muchos atractivos turísticos como la vanguardista Casa da Música (metro Casa da Música), un edificio arquitectónicamente imposible que tiene tantos admiradores como detractores. El exterior sorprende y el interior aún más. Desde este punto se puede coger cualquier bus urbano para bajar la kilométrica Avenida da Boavista para conocer el pulmón verde de la ciudad, el Parque da Cidade, no sin antes hacer una parada obligada en el Museo Fundación Serralves.

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No podemos irnos de Oporto sin visitar alguna de las muchas bodegas que han dado fama mundial a la ciudad y su vino dulce. Cruzando el paso peatonal del Puente Luis I hacia Vila Nova de Gaia, encontraremos un montón de bodegas de renombre como Sandemán o Calém. Nosotros visitamos la bodega Croft que está más escondida y mereció la pena, pues la visita siempre acaba con una degustación de sus mejores vinos.

Es probable que superemos la tasa de alcoholemia de peatón y para evitar dejarnos los piños en la famosa ‘calçada portugueisa’, siempre podemos coger el nuevo teleférico de Gaia para volver al hotel desde arriba. Las vistas y la comodidad merecen los 5 euros (tarifa agosto 2011) que cuesta el billete sencillo.

Matosinhos, disfrutar a toda costa

Una de las ventajas que tiene visitar Oporto en verano son sus infinitas playas ubicadas en la desembocadura del río Duero, tanto a izquierda (las de Vila Nova de Gaia) como a la derecha (Matosinhos). Nos centraremos en visitar estar últimas por ser las mejor comunicadas con el centro de la ciudad. El moderno metro ligero de Oporto nos llevará hasta el mismísimo corazón de Matosinhos Sul, desde donde podremos visitar el Castelo do Queijo, el auténtico Mercado de Abastos o contemplar la anémona gigante que da algo de sombra a la Praça Cidade do Salvador, en pleno paseo Martítimo.

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Una vez que crucemos el puente móvil, llegaremos a las piscinas naturales, Piscinas das Marés, obra del prestigioso arquitecto Álvaro Siza, donde previo pago de 5 euros los fines de semana (tarifa agosto 2011), podremos darnos un chapuzón con estilo. Aunque lo que de verdad impresiona son las infinitas playas atlánticas alejadas del paseo marítimo, donde el ambiente familiar y masificado cansa. Lo mejor es dejarse guiar por las sendas de madera que siguen el contorno de la costa para encontrar nuestro rincón perfecto para disfrutar de estas playas. Lo importante es no tirar la toalla (antes de tiempo). De verdad que compensa alejarse del bullicioso Paseo Marítimo de Matosinhos.

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¡Top Tip!

¿Os apetece disfrutar de un romántico paseo por la ribera del Duero? Lo mejor es comprar los tickets por anticipado en alguna de las oficinas de Turismo repartidas por el centro (cerca de la estación de Sâo Bento en la Rua Mouzinho da Silveira hay una), ya que por los mismos 10 euros (agosto 2011) que cobran a pie de barco, estos tickets oficiales ofrecen una visita con degustación a una de las mejores bodegas de Vila Nova De Gaia, Croft.

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Coordenadas GPS: 41° 9′ 0″ N, 8° 38′ 0″ W


Valencia, puro Mediterráneo

Aunque para muchos Valencia sea la ciudad de los grandes eventos –‘ché tú, el que faci falta’ (expresión popular valenciana que viene a ser algo así como ‘tirar la casa por la ventana’)-, es en las pequeñas cosas donde reside el verdadero encanto de la ciudad.

Por eso, en este post me he propuesto dar pistas para descubrir esa Valencia que no sale en las postales. La Valencia auténtica, la que vive al margen de topicazos. No obstante, Valencia es una de las ciudades españolas con más atractivos turísticos por metro cuadrado y siempre hay algo que ver. Así que os propongo dos itinerarios de visita, el oficial y el alternativo -para los que, como yo, se consideran más viajeros que turistas al uso-.

Cara A. La Valencia de postal
Valencia se ha hecho un hueco en el mapa a golpe de eventos como la Copa América o la Fórmula 1, pero su historia como ciudad ya la hace grande de por sí. Su pasado romano, visigodo y musulmán han esculpido una ciudad monumental que merece la pena ser visitada. La combinación entre lo histórico y lo vanguardista le aporta un extra de atractivo. Sin ánimo de caer en la hipérbole publicitaria, en Valencia es posible cambiar de siglo cruzando una esquina y pasar de la arquitectura medieval de las Torres de Serrano o La Lonja de la Seda a los futuristas edificios de la Ciudad de las Artes y las Ciencias.

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Merece la pena recorrer en bicicleta el antiguo cauce del río Turia (ahora convertido en un kilométrico vergel) desde la Ciudad de las Artes y las Ciencias hasta el Parque de Cabecera. Luego ya a pie y siguiendo este orden; la Plaza del Ayuntamiento, la Plaza Redonda, la Plaza de la Reina, la Plaza de la Virgen, L’Almoina y El Carmen son visita obligada para conocer el origen de la ciudad y disfrutar una horchata fresquita en Santa Catalina.

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Muchos llegan a Valencia buscando desesperadamente el Mar. La oferta de playas urbanas en Valencia es amplia: Las Arenas, la Malvarosa y La Patacona, siendo esta última la mejor por no estar tan masificada y ser relativamente tranquila. Las Arenas se ha convertido en un macrobotellón insoportable. Para moverse de un sitio a otro existe la típica Tourist Card para visitas de 24, 48 o 72 horas.

Cara B. La Valencia alternativa
Fuera de los circuitos turísticos más típicos, hay una ciudad increíble que merece la pena conocer. Para empezar la ruta lo haremos por el barrio de moda, Russafa, el nuevo epicentro del ocio y la cultura alternativa de la ciudad. El céntrico barrio de El Carmen, que sigue tan vivo como antaño, se ha visto eclipsado en los últimos años por la puesta en escena de este barrio vivo, abierto, cosmopolita y multicultural.

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De hecho, en plena crisis, la oferta de hostelería ruzafera crece cada mes. Así es posible degustar los mejores montaditos del barrio y de cañas a un euro en la taberna El Rojo (Calle Literato Azorín, 10). Si tienes la suerte de pillar mesa en la terraza, aprovecha y prueba los montaditos de sobrasada con Peta Zetas (mi favorito) o el de lomo con confitura de pera y quicos. Más o menos en frente, está the Ubik Café, un interesante concepto de bibliobares donde triunfa la tapa-libro. Una original iniciativa por la que por 3 euros, te tomas tu vinito, con una tapa y un libro de segunda mano (a elegir) de regalo. Si buscas sitios un poco más sofisticados para una cena más solemne, los tienes a patadas: Soho Terrace (hamburguesas gourmet y mojitos buenísimos a 3 euros), La Gallete (crêpes franceses), Mangiamo (cocina italina take away) o Gondwana (tapeo refinado). Y si tenemos hambre de cultura, fuera de lo ‘políticamente correcto’, os recomiendo visitar el Espai Tactel, en el mismo barrio de Ruzafa o el centro de cultura contemporánea Octubre (entre la Plaza del Ayuntamiento y la Plaza de la Reina).

www.bloguerosviajeros.comTambién, en cuestión de playas, hay buenas alternativas a las masificadas playas urbanas de la ciudad, donde no hay lateros, rateros y niños dando por saco con sus pelotitas. El Saler y La Devesa, en pleno Parque Natural de la Albufera, son un lujo al alcance de cualquiera que tenga coche. Dicen que la playa abre el apetito, así que de vuelta a Valencia, os recomiendo parar en las arrocerías del Paseo marítimo de Pinedo para disfrutar de una auténtica paella valenciana sin miedo a que os claven. El restaurante Abi es una apuesta segura. Mejor si reservas por teléfono al 96 324 84 49.


 


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¡Top Tip!

Aunque para vivir la fiesta grande, las Fallas, como cada año habrá que esperar al mes de marzo, el Museo Fallero puede ser un aperitivo para los que no han visto nunca un ninot. Además, los domingos la entrada es gratuita.

Coordenadas GPS: 39°28′12″N 0°22′36″O


Almería, el último paraíso

Playas de AlmeríaHablar de Almería es sinónimo de buena vida. La capital andaluza menos andaluza de todas va por libre y ahí, está su verdadero encanto. El clima, la comida y su playas vírgenes son un triángulo de las bermudas del que no es fácil escapar. Almería es mucho más que una ciudad de origen árabe, -la fundó en el año 955 d.C., Abderramán III-. Es uno de los últimos paraísos de Europa del que os voy a contar algunos secretos para disfrutarla como pocos lo han hecho.

Turismo AlmeríaTurismo Almería

De visita obligada, en una ciudad aparentemente sin interés turístico, está su Alcazaba -en verano hay visitas nocturnas muy interesantes-, donde además de uno puede sentirse como un califa contemplando una puesta de sol mediterránea. De camino a la Alcazaba, el centro histórico esconde lugares no turísticos que os sorprenderán como el patio de la Escuela de Artes y Oficios o los recién restaurados baños árabes en la Plaza Vieja. En esta zona, especialmente en la calle Trajano y alrededores, abundan los bares de toda la vida donde podemos degustar generosas tapas ¡gratis! que acompañan las bebidas. De ahí que los almerienses no queden para cenar si no para ‘tapear’.

Eso sí, a la brillante idea de acompañar la caña con un consistente aperitivo, uno se acostumbra demasiado rápido. Así los más sibaritas que quieran subir de nivel y probar verdaderas tapas delicatessen que se acerquen a El Brindi. Nunca he probado un tinto de verano tan bien preparado.

Mandala Almería Mandala Mojacar

Con tanto tinto y tanta cañita es fácil acabar más contentillo que Ortega Cano en una boda, pero uno saca fuerzas de donde no las hay para tomarse ‘la penúltima’ en los sofisticados locales de moda de la noche almeriense. Mi recomendación personal, tanto por el público como por la decoración, es el Mandala Almería o la Sala Cibeles.

No quiero terminar este post sin desvelar el tesoro más preciado de Almería y su provincia: sus playas. La verdad es que después de recorrerme Almería, de punta a punta, su costa merece un post solo para recomendar las mejores playas y calas. Aunque lo mejor es descubrirlo por uno mismo. Mis playas favoritas: Los Muertos (Carboneras), Mónsul (San José), Aguamarga, El Playazo (Vera) y Los Escullos (Níjar).

Parque Natural Cabo de Gata Playas Almería

Coordenadas GPS: 36°50′″N 2°28′03″O