Archivo de la categoría: Un viaje gastronómico

Génova, anclada al pasado

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La ciudad que vio nacer a Cristobal Colón está, paradójicamente, aún por descubrir por el gran público. Génova asume con resignación un discreto segundo plano en los circuitos turísticos italianos. Muy a pesar, eso sí, de ser parada obligada de la mayoría de los cruceros que cruzan el Mediterráneo. No obstante, puede que esa discreta posición le permita conservar intacta su esencia. Porque, Génova es sobre todo una ciudad auténtica, -ni bonita, ni fea-, una ciudad que se muestra tal cual. Sin maquillaje.

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Génova es el extremo opuesto a Milán. Si Milán es pretendidamente elegante y escrupulosamente aseado, Génova tiene un aire arrabalero y descuidado, donde no faltan fachadas agrietadas y descoloridas, calles estrechas y sórdidas o los más lúgubres soportales. No es raro que nada más llegar a la Estación Porto Principe uno se pregunte, ¿Y a mi qué coño se me ha perdido aquí? La respuesta solo la encuentras callejeando. Pronto te das cuenta de que el verdadero encanto de Génova es su autenticidad. Es fácil cerrar los ojos e imaginar la Génova de hace 5 siglos, atestada de marineros, comerciantes y gente de toda calaña.

La capital de la región de Liguria ofrece mucho más de lo que cabe esperar por esa agridulce primera impresión. Lugares mucho más cuidados, como su remodelado Porto Antico reconvertido en un espacio de recreo donde se mezclan genoveses y turistas. 20120726-183123.jpg

No es para menos, ya que desde la celebración del V centenario del descubrimiento de America en el año 1992, el puerto ha ido sumando atractivos turísticos como el segundo Acuario más grande de Europa -destronado años más tarde por L’Oceanografic valenciano-, el Museo del Mar, el galeón pirata de Roman Polanski o el ascensor panorámico con visión 360º -el Bigo, como lo llaman los genoveses-. Por 4 euros (julio 2012) uno puede a contemplar desde las alturas el balcón genovés.

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Otros lugares imprescindibles de la ciudad son la Piazza Ferrari con su famosa fuente -icono consolidado de la ciudad- y sus vías comerciales, a izquierda y derecha, Via Dante y Via XX Settembre. Desde la misma Piazza Ferrari se llega a Piazza Dante, donde se puede visitar la casa natal de Cristofor Columbus. Otro punto imprescindible en nuestra visita a Génova es la iglesia de San Lorenzo, con sus leones postrados en las escaleras, convertido en otro de los reclamos turísticos de la ciudad.

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De Palazzo en Palazzo

A pesar de ser, como decíamos al comienzo del post, una de las ciudades menos turísticas de Italia, merece la pena perderse en sus calles para encontrar tesoros inesperados como la Via Garibaldi, un oasis en mitad del decandente arrabal, donde los Palazzos compiten por reinar esta calle peatonal.

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Todos estos Palazzos han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y muchos de ellos pueden ser visitados, para lo que recomendamos informarse de horarios y precios en la oficina de información turística, en mitad de la propia Via Garibaldi.

No podemos marcharnos de Génova sin probar su visión de la gastronomía italiana con especializades locales como las foccacia di formatgio o los farinate en invierno. Si hace buen tiempo, un sitio económico y a pie de puerto es La Bimbacha que además de 60 especialidades de pizzas diferentes, tienen como especialidad la foccacia genovesa.

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Coordenadas GPS: 44°25′0″N 8°56′0″E

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Bilbao, a todo color

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Si viajas a Bilbao lo primero que tienes que saber es que no te vas a encontrar una ciudad tan luminosa como por ejemplo puede serlo San Sebastián. O tal vez es que yo siempre la he recordado nublada y húmeda, al igual que la he encontrado esta última vez que he ido. Sin embargo, me sigue transmitiendo algo especial, no sabría describir muy bien qué es. De pequeña pasé algunas temporadas allí, en casa de mis abuelos, así que seguramente no pueda ser muy objetiva a la hora de hablaros de ella, pero voy a intentarlo…

Para empezar, me gustaría destacar tres cosas importantes de Bilbao, al menos para mí: su gente, la comida y el encanto de pasear por las “siete calles”, en el casco viejo.

Si realizáis una escapada fugaz, la visita a la ciudad podría realizarse por ejemplo en tres días. Si son más, mejor, pero voy a hacer un pequeño itinerario para ver lo básico. No pretendo ejercer de guía sino enseñaros lo que yo he visto esta última vez que estuve por allí.

Día 1: centro de la ciudad

Si habéis llegado en avión, el autobús 3247 os bajará al centro de Bilbao, lo que aprovechamos para comenzar la visita desde el Termibus, situado en la zona de San Mamés. Los más futbolerxs seguramente quieran ir a ver el Campo de juego, situado a pocos metros de la terminal. Después, podéis coger la Avenida Alameda de Urquijo, que recorre prácticamente todo el centro. En la zona de Indautxu se encuentran el edificio de la Alhóndiga y la Sede Osakidetza. El primero es un centro de ocio y cultura, y lo que más llama la atención son las 43 columnas diferentes que soportan unos cubos de ladrillo construidos en el interior. La Sede Osakidetza, por su parte, es un moderno edificio de vidrio formado por diferentes prismas. Sin duda, dos construcciones que no hay que perderse.

http://bloguerosviajeros.comContinuando por la avenida está el Teatro Campos Elíseos, y muy cerca de allí, el Palacio de la Diputación Foral y la Iglesia del Sagrado Corazón. Alameda de Urquijo desemboca en la Gran Vía López de Haro, centro neurálgico y comercial de Bilbao. Si subís por esta vía y llegais hasta la Plaza Moyua podréis ver el Palacio Chávarri, sede del gobierno civil, y la Casa Montero, construcción modernista en la que destaca la ornamentación de la fachada. Estáis ahora en la zona de Abando, tras la cual se sitúa el museo Guggenheim.

Bajando de nuevo por López de Haro se llega hasta la Plaza Circular, en donde se encuentra el monumento a Don Diego López de Haro. Ya empezaréis a ver la famosa Ría de Bilbao, que separa el casco antiguo de la zona más moderna. Alrededor de la plaza, lo más interesante para ver es la estación de Abando Indalecio Prieto (en cuyo interior hay una enorme vidriera que da un color especial a la estación), el edificio de la Bolsa, el edificio de la Sociedad Bilbaína y la estación de Santander-La Concordia (considerada uno de los patrimonios más genuinos del Bilbao de la Belle Epoque). Mi consejo es que, llegado s a este punto, paseemos este lado de la Ría en dirección a la zona de San Francisco (es decir, hacia nuestra derecha si miramos hacia el río). San Francisco no es una zona muy recomendable para adentrarse, pero por las afueras no hay problema.

Cuando lleguéis al puente de San Antón, si subís por la calle Claudio Gallastegui llegaréis hasta el parque Miribilla, un buena lugar para pararse a descansar y relajarse.

¿Qué comer?

Espero que seáis de buen comer porque así podréis aprovechar las exquisiteces que nos ofrece la ciudad vasca. Tal vez lo primero que os haya venido a la cabeza sean los famosos pintxos ¡Bingo! En casi todos los bares y/o cafeterías podréis degustar una gran variedad de pintxos, a cada cual más rico; a mí de los que más me gustan son los de tortilla de patata “rellena”, esto es: hacen una tortilla de patata, la abren por la mitad y la rellenan de diversos ingredientes.

Y como dicen que cada maestrillo tiene su librillo, podréis encontrar diversos estilos de tortilla con rellenos diferentes, solo tendréis que encontrar el que más os guste. Para comidas más copiosas o de otro tipo, en casi todos los restaurantes ofrecen caldo casero. Tampoco suelen faltar el bacalao, las rabas y los txipirones.

La bebida lo más probable es que te la sirvan en unos vasos que popularmente se conocen como txikitos, un peculiar vaso de vino que se utiliza en muchos barrios de la ciudad desde hace más de un siglo y que llama la atención por su gran peso, su reducida capacidad y el particular diseño de su base.

En cuanto al dulce, no podéis iros de Bilbao sin probar sus famosos pasteles de arroz. Advierto: no es un postre demasiado dulce y, al contrario de lo que su nombre indica, no está hecho con arroz…

Y por supuesto, que no falte el café. Cuando yo era pequeña, mi madre siempre me decía que el truco que tenían en Bilbao para que el café estuviera tan rico es que echaban un poco de nata líquida a la leche. Bien, no sé si seguirán haciéndolo, pero desde luego aún no he tomado ningún café malo en la ciudad.

Museo Guggenheim

Tanto si os gusta el arte como si no, una visita obligada cuando se va a Bilbao es el Museo Guggenheim, situado en la zona de Abandoibarra, a la orilla de la Ría. Se trata de un museo de arte contemporáneo cuya característica más llamativa de primeras es su estructura de piedra caliza, cortinas de cristal y planchas de titanio, con formas curvilíneas y retorcidas. Tampoco nos pasará desapercibido Puppy, el enorme perro recubierto de flores que preside la entrada al museo, ni la enorme araña de 10 metros de altura (llamada Mamá), situada en la parte trasera.

El precio del museo ronda los 11 euros (precio estándar de adulto), y en cuanto a las exposiciones, éstas dependen de la época, lo interesante sería mirar en su web qué se expone en los días en los que vayáis a ir. Eso si os gusta el arte; yo, por mi parte, me limité a ver el museo por fuera.

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Y ya que estamos por la zona del Guggenheim, paraos a observar los puentes más llamativos que se ven desde esta posición: el puente de los Príncipes de España (o Puente de La Salve), que distinguiréis de los demás por su color rojo; el puente de Zubizuri (o puente Blanco), diseñado por Santiago Calatrava; el puente Pedro Arrupe, pasarela construida en acero cuyo interior es de madera; el puente levadizo de Deusto; y el puente Euskalduna, un viaducto situado entre la plaza del Sagrado Corazón y Botica Vieja.

Para finalizar el día podéis pasear por la zona de la plaza del Sagrado Corazón y el parque de Doña Casilda Iturrizar, único pulmón verde de la ciudad hasta hace pocos años.

Día 2: el Casco Viejo

Para llegar a la zona del Casco Viejo el puente más directo para cruzar la Ría es el del Arenal. En este lado de la ciudad, lo primero que veremos es el Teatro Arriaga y la iglesia de San Nicolás, y si subimos por la calle Arenal llegaremos hasta la Plaza Nueva, de estilo neoclásico y que vendría a ser la Plaza Mayor; en ella se establece todos los domingos el mercadillo en el que se venden diversos animales, sobre todo pájaros, y objetos de coleccionismo como monedas, sellos o diversas antigüedades.

Cerca de la plaza están la iglesia Santos Juanes y la Catedral de Santiago, esta última de estilo gótico y que toma el nombre del patrón de Bilbao. En este punto, estamos en la zona conocida como Las siete calles, el barrio más antiguo y núcleo originario de la ciudad, y que hace referencia a las siete calles medievales que históricamente formaron el casco viejo: Somera, Artecalle, Tendería, Belosticalle, Carnicería Vieja, Barrencalle y Barrencalle Ballena. Es una zona peatonal en la que los comercios clásicos se alternan con otros más innovadores, bares y restaurantes. He de asegurar que este barrio tiene un encanto especial y no deja indiferente.

Todas estas calles acaban en La Ribera, en donde se encuentra el mercado de la Ribera (edificio muy monumental que asemeja ser una fábrica y que es referencia comercial para todo el País Vasco), la iglesia de San Antón, la plaza Santos Juanes y la estación de Atxuri, desde donde parte el Euskotren (por ejemplo, si queremos coger un tren a San Sebastián lo haremos desde esta estación por 9 € i/v aprox. -febrero 2012-.).

Ahora subiremos por la calle Ronda, en la que nació Miguel de Unamuno, hasta llegar a la plaza de este mismo autor, y tomaremos la calle Iturribide hasta que confluya con la calle Prim. En esta última encontraréis unos ascensores que suben directamente hasta la zona de Santutxu. Advertencia: os recomiendo coger el ascensor, ya que la calle Iturribide es muy larga y en algunos tramos empinada y podéis acabar con la lengua arrastrando por el suelo cuando lleguéis hasta Santutxu. El propósito en esta zona es llegar hasta la Basílica de Begoña, santuario de la patrona de Vizcaya y cuya virgen, la Amatxo, goza de gran devoción entre los bilbaínos; está construida sobre el lugar donde se supone que se apareció la virgen a principios del siglo XVI, y es de estilo gótico vasco.

La bajada de vuelta a la zona del casco viejo puede hacerse andando, o, si no, en Santutxu podeis coger el metro hasta la parada de Casco Viejo y aprovechar para descansar un poco. Se me ha olvidado comentar que en esta zona, a la salida de esta parada de metro, están las Calzadas de Mallona, escaleras que suben directamente hasta la basílica y que están compuestas por 311 escalones y 46 descansillos; una vez subidos 207 escalones, existe una desviación a la izquierda, con 62 escalones más, que comunica con la zona del ascensor de Begoña, que parte de la calle Esperanza, junto a la iglesia de San Nicolás. Yo, desde luego, opté por el ascensor de la calle Prim, aunque luego tuve que callejear por Santutxu hasta llegar a la basílica.

También por esta zona está el Parque Etxebarria, un amplio espacio en cuesta sobre una de las laderas que rodean el valle en el que se ubica la ciudad, lo que permite disfrutar de una de las mejores vistas sobre la zona centro. En el centro del parque, se conserva una chimenea original como homenaje a la antigua fundición, un hito que puede verse desde casi cualquier punto de Bilbao.

Día 3: Puente Bizcaia y Funicular de Artxanda

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En este tercer día cogeremos el metro para poder ir a las afueras de Bilbao. Primeramente, habrá que coger la línea roja (línea 1) de Metro y bajarse en la estación de Areeta – Las Arenas, en donde se encuentra el famoso puente Vizcaya o puente colgante, se trata de un puente transbordador de peaje que une los dos márgenes de la ría: la villa de Portugalete y el barrio de Las Arenas. Fue inaugurado en 1893 y es el primero de su tipología en el mundo, su construcción se debió a la necesidad de unir los balnearios existentes en ambas márgenes de la ría, destinados a la burguesía industrial y a los turistas de finales del siglo XIX. Es una construcción curiosa cuanto menos y que se sigue usando en la actualidad, numerosos coches y peatones lo utilizan para cruzar la ría. El precio no es muy elevado, creo recordar que sin vehículo se paga alrededor de 0,35 €, y si se va con vehículo, unos 1,30 €. También existe la posibilidad de subir a la pasarela del puente para disfrutar de las vistas de la ciudad, el precio es de 5 €, y, sinceramente, yo lo consideré desproporcionado, teniendo en cuenta que también podremos disfrutar de unas excelentes vistas desde el monte Artxanda.

Para llegar a Artxanda, volveremos a la parada de metro de Areeta e iremos hasta Moyua, en donde saldremos a la plaza del mismo nombre. Tendremos que bajar por la calle Ercilla y cruzar la ria por el puente Zubizuri, subiremos por la calle Múgica y Butrón y llegaremos hasta la entrada del funicular. El precio del viaje es de 0,90 € solo ida, la vuelta la tendremos que comprar cuando queramos bajar (no venden billetes de ida y vuelta) y la frecuencia de salida es de 15 minutos. Merece la pena subir en este funicular, puesto que desde el monte se disfruta de unas hermosas vistas panorámicas de la villa y de la desembocadura de la ría.

Concluidas estas dos visitas, ya solo queda hacer alguna ruta libre para acabar el día. Existe una rica oferta cultural y gastronómica que merece la pena aprovechar, desde museos hasta monumentos, salas de exposiciones, parques, jardines… y por supuesto bares y restaurantes típicos. Yo, por mi parte, lo principal que he visto durante los tres días que estuve en Bilbao es lo que os expuesto, y por supuesto hay mucho más por ver, para mí la próxima vez. ¿Tenéis vosotros algo más que aconsejarme?

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Coordenadas GPS: 43°15′25″N 2°55′25″O


Gredos, belleza interior

¿Viajar al centro de la Tierra, sentirse Tarzán o Jane saltando de árbol en árbol, atravesar un bosque sobre un corcel blanco cual Águila Roja o alunizar en mitad de una plataforma de montañas glaciares? La Sierra de Gredos (Ávila), el corazón pétreo de España, está llena de vida y experiencias increíbles que ni de lejos te esperas.

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Hay fines de semana que parecen unas auténticas vacaciones. Con esa sensación, te vuelves de Gredos. Ésta es la crónica detallada del blogtrip que hicimos hace unos días invitados por el portal VenAGredos.com, a quien agradecemos la oportunidad de conocer un entorno natural único que te atrapa desde el primer instante. Te bastan dos días para sentir el flechazo por uno de los Parques Regionales con más atractivos turísticos del país, al que pensamos volver en cuanto sea posible.

Día 1 – La senda del silencio

Partiendo desde Madrid, el mejor acceso a la cara Norte de la Sierra de Gredos es por la autovía de peaje AP51 hasta Ávila y luego enganchamos la N502 (dirección Talavera de la Reina) hasta Venta Rasquilla, desde donde podremos acceder a pueblos como Hoyos del Espino, San Martín del Pimpollar o Navarredonda de Gredos. Si por el contrario queremos acceder desde la cara Sur de Gredos, la ruta recomendada desde Madrid es vía Talavera de la Reina (A5), desde donde se llega fácilmente a Arenas de San Pedro, Guisando o Mombeltrán, en pleno valle del Tiétar.www.bloguerosviajeros.com


Como nuestra idea era conocer a fondo la Sierra de Gredos, en sus vertientes Norte y Sur, optamos por establecer el ‘campamento base’ en Hoyos del Espino, el pueblo mejor comunicado con el Macizo Central y La Plataforma de Gredos. Allí nos alojamos en el hostal La Mira de Gredos. Lo primero que sorprende (y para bien) es que para ser denominado hostal ofrece mejores servicios y equipamientos que muchos hoteles que hemos visitado en los últimos años. Por tener, nuestra habitación doble (53 € tarifa noviembre 2011) tenía hasta DVD y baño francés, entre otros extras. La decoración es acogedora y cálida -sin excesos- y la cama bastante cómoda. Tiene parking privado y cubierto, wifi gratis y un restaurante Gourmet con platos muy elaborados.

www.bloguerosviajeros.comAdemás de tener posiblemente las mejores vistas de la Sierra de Gredos desde su restaurante mirador, el desayuno, sin ser demasiado variado, está delicioso y preparado al momento. Unas vistas como éstas ganan mucho acompañadas por sus bizcochos caseros, tostadas tradicionales o un crujiente croissant a la plancha. Además de un zumo de naranja o un café calentito a tu gusto. Así da gusto madrugar.

Siempre recordaremos nuestra primera noche en Hoyos del Espino por el olor a leña y el silencio de la noche, a ratos quebrado por el tintineo de las vacas pastando en los campos. La verdad es que este otoño está siendo muy suave y la temperatura era muy agradable.

Esa primera noche, aprovechamos el hecho de salir a cenar para dar una vuelta de reconocimiento al pueblo y, de paso, probar las típicas patatas revolconas (patatas machacadas con pimentón y torreznos). Acertamos eligiendo El Plantió para cenar. Buenas raciones de ibéricos a muy buen precio, papatas revolconas, tostas variadas… en un local amplio y luminoso. Otras opciones recomendables, tanto para comer o cenar en la zona son el Drakar, La Bodeguilla o Venta La Rasquilla.

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Día 2 – Otoño entre ríos, pinos y piedras

Si hay una época perfecta para conocer Gredos, son el otoño y la primavera. La impresionante paleta de colores que se mezclan en el paisaje va desde el los anaranjados, amarillos y rojos al verde lima casi fosforito del musgo del granito grisáceo. Otoño a todo color en Gredos. www.bloguerosviajeros.com

Si quieres disfrutar de este lienzo otoñal, te recomendamos seguir el camino paralelo al río Barbellido, que une La Plataforma de Gredos con Navacepeda de Tormes. Desde este municipio, se ven unas puestas de sol espectaculares.

En este segundo día, fuimos a La Plataforma de Gredos, que es el punto de partida de todas las excursiones al Circo de Gredos y punto de encuentro de montañeros de todas partes del mundo. Como no somos expertos montañeros no íbamos demasiado preparados para las 2 horas y media de ida hacia la Laguna Grande (y otras tantas, a la vuelta), por lo que tuvimos que conformarnos con subir unos 2 o 3 kilómetros a duras penas. Ya sabemos para otra vez que a la Sierra de Gredos hay que llevar; guantes y gorro, ropa de abrigo, calzado deportivo cómodo y dos bastones de marcha.

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De camino a La Plataforma de Gredos, paramos en la Casa del Parque, que pertenece a la red de Centros de Interpretación de Castilla y León. Un espacio que sirve de preludio de todo lo que se puede disfrutar después sobre el plano. La Casa del Parque hace las veces de oficina de Turismo de la zona y aquí, sus coordinadoras (Belén, Yolanda, Mercedes y Miriam) nos aportarán toda la información necesaria para sacarle el máximo partido a nuestra visita. El espacio cuenta con biblioteca temática, sala audiovisual, exposiciones temporales, entre otras actividades. Además, son muy amables y se les nota que disfrutan de su profesión.

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Justo enfrente de la Casa del Parque, se encuentra el Parque de Aventuras Pinos Cimeros, con varios circuitos de arborismo para todos los públicos y con distintos niveles de dificultad. Una propuesta diferente y emocionante para disfrutar de la naturaleza como nunca antes. Tirolinas, puentes tibetanos, escalas… Eso sí, está todo pensando para que ni la persona, ni el árbol sufran un rasguño según nos cuenta Guillermo, uno de los socios del parque.

A última hora de la tarde nos acercamos a uno de los espacios naturales más bellos de la calle Norte de Gredos, Las Chorreras. Si te gusta el paisajismo y quieres hacer fotos del otoño más espectacular, no te lo pierdas. El acceso desde Hoyos del Espino no está asfaltado, por lo que os recomiendo bajar desde Navarredonda de Gredos y girar a la derecha al llegar a la bifurcación del final de la carretera. Si te apetece preparar tus propias excursiones te recomendamos echar un vistazo a este enlace: http://t.co/UIpCaSt0

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Día 3 – El Valle ‘encantado’ del Tiétar

Gredos tiene dos caras. La Norte más agreste y seca. La Sur más verde y lluviosa. Es impresionante pasar de una a otra en menos de una hora cruzando el Puerto del Pico por la N502 hacia Talavera de la Reina. Los montes más altos de Gredos ejercen de infranqueables muros atrapanubes, que dejan entrever el espectacular Valle del Tiétar desde el Puerto del Pico. Desde aquí las vistas son sobrecogedoras, casi a vista de pájaro. En este punto, no podemos pasar por alto la visita a la calzada romana que sinuosa baja hasta el valle. Una lección de historia en vivo.

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Puede sonar a coña, pero el planning del blogtrip indicaba que pasaríamos la mañana en la Parra -un pueblo cercano a Arenas de San Pedro-. Nada más lejos de la realidad, Gredos Cultural y Gredos Ecuestre nos habían preparado una ruta activa a caballo por el monte.

www.bloguerosviajeros.comGabi y sus hijos nos recibieron con los brazos abiertos y nos explicaron cómo hacernos con los caballos en un abrir y cerrar de ojos. La verdad es que aunque no hayas montado a caballo en tu vida, ellos te preparan para que disfrutes del paseo desde el minuto cero. El paseo básico, de dos horas de duración, cruza bosques frondosos de pinos y helechos que bien podrían ser el escenario de una película. Nosotros montamos a Lince y Arquero, dos caballos preciosos y dóciles, sobre todo Lince. El desnivel del terreno y las raíces de los árboles le dan emoción al paseo, ya que descubrirás la pericia de tu propio caballo ante las ‘adversidades’ del camino. Gabi siempre está pendiente de la manada y, sobre todo, de los jinetes visitantes.

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Antes de volver a casa, nos acercamos a las Cuevas del Águila, cerca de Arenas de San Pedro. Los 7 euros que cuesta la visita (tarifa noviembre 2011) merecen la pena. En los 30 minutos que dura la visita de un kilómetro de recorrido, te llegas a creer que has viajado al centro de la tierra como lo hubiera hecho el mismísimo Julio Verne. No podrás dejar de mirar sus impresionantes estalactitas tubulares y cortinas colgantes, las formaciones de estalagmitas del tamaño de un elefante te dejan boquiabierto. No podrás dejar de mirar el techo y sus caprichosas formaciones calizas, aunque os aconsejo mirar los charcos de agua estancada que hacen las veces de espejo y muestran la profundidad de la gruta.

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¡Concurso viajero!

¿Quieres vivir esta experiencia en primera persona? BloguerosViajeros.com y VenAGredos.com te invitan a pasar un fin de semana en Gredos. Permanece atento al blog para saber cómo conseguirlo. Mañana te daremos más pistas.

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Coordenadas GPS: 40°15′N 5°13′O


Próximo destino: Gredos

Ya está todo listo para nuestro primer blogtrip de la temporada. Este fin de semana, nos vamos a Gredos. Más concretamente a Hoyos del Espino, donde instalaremos nuestro campamento base en el Hostal Restaurante La Mira de Gredos. Ya de primeras y, por lo que hemos visto en las fotos de su web y en su página de Facebook, además de ser un sitio pintoresco, se debe comer de lujo. Debe ser que el frío abre el apetito.

El fin de semana se nos va a hacer corto con todo lo que tenemos planeado hacer. Por cierto, nos ha sido muy útil la información recogida en el portal VenAGredos, una auténtica ‘enciclopedia’ de la Sierra de Gredos. Viendo las recomendaciones de otros usuarios de esta comunidad de viajeros enamorados de la sierra de Gredos, me sorprede la cantidad de cosas que se pueden hacer allí.

Nosotros por lo pronto, tenemos pensado hacer una ruta cultural a caballo con Gredos Ecuestre por el entorno de Arenas de San Pedro (en la cara sur de la Sierra de Gredos). Tampoco vamos a perder de vista la cara norte, visitando la Casa del Parque de Sierra de Gredos, a través de la Fundación Patrimonio Natural Castilla y León.

Un blogtrip de Bloguerosviajeros.com

¡Como no ibamos a estar ilusionados con el blogtrip que se avecina! Con las buenas referencias que tenemos de esta zona abulense, y lo que hemos leído en las opiniones de varios usuarios de VenAGredos, no es para menos.

Parece ser que hasta los picos más altos del Macizo Central nos van a recibir con sus mejores galas, las primeras nieves de la temporada. En un par de días cambiaremos el contaminado aire de la Gran Vía madrileña por el aire de montaña.

Nos vemos en Gredos. Os contamos la experiencia y mucho más, a la vuelta. Natalia y José.

Coordenadas GPS: 40°15′N 5°13′O


Ávila, un tesoro amurallado

¿Necesitas hacer un kit kat? Ávila es la mejor terapia de choque contra el nuevo síndrome del urbanita, el resultado de mezclar estrés, atascos y gentío. Si vivir en una gran ciudad puede ser un infierno, Ávila es el paraíso necesario y oportuno. Y es que, más allá de las murallas medievales, quedan terminantemente prohibidos los coches, los ruidos y, sobre todo, las prisas. ¿Entramos?

Puerta entrada Ávila murallas Castilla León es vida

Nada más atravesar la Puerta del Alcazar -un buen lugar para empezar la visita-, el relój deja de marcar las horas haciendo caso, por una vez, al famoso bolero. Antes podemos dejar el coche ‘desterrad0’ unas horas en el Parking de la Plaza de Santa Teresa o El Grande o en el Parking del Parque del Rastro si entramos al centro por La Puerta del Rastro que va directamente a la Plaza del Ayuntamiento. Ambos caminos confluyen en la Plaza del Mercado Chico, donde está el Ayuntamiento de Ávila y algunos de los mejores bares de tapeo castellano como El Buen Yantar (Calle Vallespín, 1).

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Un consejo vital para el viajero: es muy probable que en el trayecto que va desde la Catedral al Ayuntamiento, nos aborden varias personas para ofrecernos menús, a priori, muy suculentos para los restaurantes de la calle Comuneros de Castilla, Enrique y Vara del Rey. Esta vez, el hambre nos hizo pensar con el estómago y lanzarnos a meternos de cabeza en el primer sitio recomendado en internet. ¡Error 404! Nos arrepentimos ya desde el primer plato: malo, escaso y caro. Hubiera sido más útil preguntar a los lugareños que nos habrían enviado a la calle Reyes Católicos, donde los restaurantes ofrecen más calidad por un precio igual o menor.

catedral avilaplaza ayuntamiento ávila

Dentro de la ‘Gran Muralla’ románica, se esconden rincones que merecen la pena desvelar. En este viaje hemos descubierto unos cuantos que nos han dejado muy buen sabor de boca. Y no es para menos. Aunque solo sea por probar sus bombones de stracciatella o comprar la típica cajita de yemas de Santa Clara (desde 8 unidades), no te vayas de Ávila sin visitar Las Delicias del Convento, un auténtico palacio ‘gourmet’, donde encontraréis repostería monacal (yemas, huesos…), legumbres de la tierra, embutidos y el mejor trato de sus encargados.

Las delicias del convento

Lienzo Norte Ávila

Los edificios vanguardistas reclaman su espacio en la ciudad castellana, con permiso del legado arquitectónico románico, como el nuevo Palacio de Congresos ‘Lienzo Norte’ que refleja en sus partes acristaladas a las milenarias murallas, como si rindiera algo de pleitesía.

Buscas la mejor panorámica de la ciudad? Cruza la muralla y sube al antiguo humilladero de Cuatro Postes, desde donde podrás ver el monumental conjuto de las murallas de Ávila, o lo que es lo mismo, 2,5 kilómetros de piedra, 88 torres y 2500 almenas. A fin de cuentas, es gratis y posiblemente el mejor souvenir que uno puede llevarse de la ciudad.

Murallas de Ávila (Spain) by Blogueros Viajeros

Coordenadas GPS: 40°39′″N 4°41′″O


Madrid, ciudad inmortal

Monumental. Hiperactiva. Acogedora. Cosmopolita. Abierta. Intensa. Infinita. Podría llenar este post de adjetivos calificativos para definir todo lo que es Madrid para mi, pero siempre me quedaría corto. Cada visita a Madrid es diferente, porque ¡faltan horas al día! La capital es una explosión de energía. Habrá quien piense lo contrario, pero Madrid mola. Y mucho.
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Puedes pasar un día, un finde, una semana, un mes… toda una vida y, Madrid, siempre es una novedad. Por eso, para este primer post sobre mi ciudad, voy a poner un límite de 48 horas para hacer que vuestra visita a la capital sea inolvidable y os quedéis con ganas de repetir. Cualquier época del año es buena para venir a Madrid, pero el otoño y la primavera son perfectas para quedarse unos días en la capital. Os recomiendo visitar la web turística oficial para estar al tanto de la agenda de eventos de la ciudad, porque ya os digo que la oferta de ocio es inabarcable.

De Madrid al cielo

Primer día: 24 horas sin parar
Para los que la visiten por primera vez, partiremos del emblemático kilómetro cero en la Puerta del Sol (estación de metro y cercanías Sol), desde donde nacen todas la autovías radiales de España. Una vez allí es obligatoria la visita a la monumental y acogedora Plaza Mayor, desde donde podemos en unos minutos al Mercado de San Miguel, el templo de los sibaritas urbanos. Donde lo mismo te puedes tomar unas ostras con cava, que una caña bien fría con patatas fritas artesanales o el sushi más sofisticado.
Callao MadridPara evitar la mala conciencia y estos pecados gastronómicos (es imposible resistirse al encanto del Mercado de San Miguel y no tomarse nada), subiremos a la zona de Opera por la calle Mayor o por la calle Arenal. De ahí al Palacio Real y sus cuidados jardines. Por increíble que parezca, en plena zona turística, te puedes tomar una jarrota de cerveza bien fría por un euro en la cervecería 100montaditos frente a la Opera. El resto de bares, intocables o demasiado enfocado al turista con pasta.

Desde el Palacio Real subimos a Plaza de España para enganchar con la Gran Vía hasta la Plaza de Callao, el epicentro de la centenaria vía madrileña, donde los musicales nos hacen creer que estamos en una especie de Broadway castizo. Si de tanto darle a la pata empezamos a cansarnos, el metro y las líneas de bus nos aliviaran unos cuantos kilómetros. Es muy típico entre los madrileños y su lenguaje coloquial eso de ‘sí, está aquí al lado’ al preguntar por una calle o dirección. Pues bien, ese ‘aquí al lado’ hay que tomarlo con mucha prudencia y entrecomillas, porque el pateo está asegurado. Así que lo más sensato es coger el bus 146 que nos lleve de Gran Vía a Cibeles, para rendir tributo a la diosa Cibeles (no hace falta ser merengue para el culto) y luego enganchar con el famoso Paseo del Arte y visitarnos de una tacada: el Museo del Prado, el Thyssen, el Reina Sofia y Caixaforum Madrid, con su curioso cuanto menos jardín vertical.

Segundo día: 24 horas de relax
Madrid me mata. ¡Gran frase y gran verdad! Es muy posible que después del tute de ayer, tengamos agujetas hasta en las pestañas. Así que hoy, a tomárselo con más calma. Como un retiro a tiempo es una victoria, os recomiendo visitar cualquiera de los grandes parques que tiene la capital como El Retiro, Casa de Campo, Parque Juan Carlos I o El Capricho. Y si buscas vivir una experiencia de película, pasa una tarde en los baños árabes Medina Mayrit o refréscate en la nueva zona verde de la ciudad, Madrid Rio. Al caer la tarde y antes de volver a casa, buscaría alguna terracita por Malasaña, Tribunal o Chueca para recapitular los mejores momentos de vuestra visita a Madrid.

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¡Top Tip! Abono transporte para turistas

Después del ‘tarifazo’ promovido por la señora Aguirre subiendo el billete sencillo de metrobus de 1 a 1,50 euros, para moverse Madrid os recomiendo es sacar un abono turístico de dos días con el que podremos movernos ilimitadamente durante 48 horas en metro, bus, tranvía ML1 y cercanías zona A Renfe. Teniendo en cuenta que un abono de 10 viajes cuesta ya la friolera de 9,30 euros, trae cuenta hacerse con uno de estos abonos turísticos por 10 euros (agosto 2011). Somos turistas, no gilipollas. Seguro que en una sola tarde lo amortizáis.

Coordenadas GPS: 40° 25′ 0″ N, 3° 42′ 0″ W

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Almería, el último paraíso

Playas de AlmeríaHablar de Almería es sinónimo de buena vida. La capital andaluza menos andaluza de todas va por libre y ahí, está su verdadero encanto. El clima, la comida y su playas vírgenes son un triángulo de las bermudas del que no es fácil escapar. Almería es mucho más que una ciudad de origen árabe, -la fundó en el año 955 d.C., Abderramán III-. Es uno de los últimos paraísos de Europa del que os voy a contar algunos secretos para disfrutarla como pocos lo han hecho.

Turismo AlmeríaTurismo Almería

De visita obligada, en una ciudad aparentemente sin interés turístico, está su Alcazaba -en verano hay visitas nocturnas muy interesantes-, donde además de uno puede sentirse como un califa contemplando una puesta de sol mediterránea. De camino a la Alcazaba, el centro histórico esconde lugares no turísticos que os sorprenderán como el patio de la Escuela de Artes y Oficios o los recién restaurados baños árabes en la Plaza Vieja. En esta zona, especialmente en la calle Trajano y alrededores, abundan los bares de toda la vida donde podemos degustar generosas tapas ¡gratis! que acompañan las bebidas. De ahí que los almerienses no queden para cenar si no para ‘tapear’.

Eso sí, a la brillante idea de acompañar la caña con un consistente aperitivo, uno se acostumbra demasiado rápido. Así los más sibaritas que quieran subir de nivel y probar verdaderas tapas delicatessen que se acerquen a El Brindi. Nunca he probado un tinto de verano tan bien preparado.

Mandala Almería Mandala Mojacar

Con tanto tinto y tanta cañita es fácil acabar más contentillo que Ortega Cano en una boda, pero uno saca fuerzas de donde no las hay para tomarse ‘la penúltima’ en los sofisticados locales de moda de la noche almeriense. Mi recomendación personal, tanto por el público como por la decoración, es el Mandala Almería o la Sala Cibeles.

No quiero terminar este post sin desvelar el tesoro más preciado de Almería y su provincia: sus playas. La verdad es que después de recorrerme Almería, de punta a punta, su costa merece un post solo para recomendar las mejores playas y calas. Aunque lo mejor es descubrirlo por uno mismo. Mis playas favoritas: Los Muertos (Carboneras), Mónsul (San José), Aguamarga, El Playazo (Vera) y Los Escullos (Níjar).

Parque Natural Cabo de Gata Playas Almería

Coordenadas GPS: 36°50′″N 2°28′03″O